Autor: rime

  • Gehlek Rinpoche – Mant

    Mantén Tu Práctica Aterrizada

     Por Gehlek Rinpoche

     

    Continuamente
    señalo que nuestro trabajo principal es liberarnos a nosotros mismos de la
    miseria de neurosis como la ira, el odio y la envidia. Cuando nos damos cuenta
    de lo difícil que es esto, y cuánto sufrimos a causa de ello, entonces es
    importante que cambiemos el foco de nuestra atención pasando de nosotros mismos
    únicamente a darnos cuenta que todos los demás tienen este problema.

    Las
    personas con las que vivimos, nuestros padres, nuestros compañeros de trabajo,
    y todas las demás personas que nos conocemos y encontramos, tienen las mismas
    dificultades. Es de vital importancia reconocer esta situación, ya que la forma
    de librarnos de nuestra propia miseria es preocupándonos y cuidando de otros.
    En vez de preguntarnos “¿Cómo puedo hacer algo por mí?” piensa en los demás y
    en lo que puedes hacer por ellos. Este es el camino del bodhisattva. No te
    pierdas en ti mismo bajo la pretensión de meditar y recitar mantras. Por fuera
    podrás verte como un gran practicante espiritual pero en realidad esto puede
    ser otro capullo o caparazón en la cual escondernos mientras seguimos
    diciéndonos “¿Cómo me puedo desarrollar?” o “¿Qué puedo hacer por mí?”. En vez
    de esto, en el momento en que tengas dificultades y desees liberarte de ellas,
    piensa en todos los demás que tienen estas dificultades y también desean
    liberarse. Teniendo esto en mente, trata de ser útil, trata de ser de ayuda a
    los demás.

     

    En lugar
    de hacer las cosas más complicadas y más confusas al agregar nuestras propias
    neurosis, que son nuestro patrón habitual de conducta, trata de mantener lo que
    sea que tengas de compasión, sabiduría, bondad y preocupación por los demás y
    trata de ayudarlos. Comienza con las personas más cercanas a ti.  Todos estamos en el mismo bote. Piensa “Así
    como yo tengo esta dificultad, ellos también la tienen”. Empieza con una
    persona a la vez, en vez de hacerlo enseguida con todos los seres sintientes.
    Sin duda, pensar en todos los seres sintientes es de gran beneficio. Pero es un
    tiro largo resolver los problemas de todas las personas. Por otra parte, cuando
    estamos sentados en nuestro cojín pensando en todos los seres sintientes es
    fácil imaginar puntos sin rostros ni nombres que hacen lo que queramos que
    hagan, en lugar de personas reales que a veces nos pueden llegar a molestar e
    irritar enormemente. De manera que haz todo lo que puedas hacer por aquellos
    que están justo frente a tus narices, trata de ayudarlos. Esta es la forma de
    mantener nuestra práctica aterrizada. Incluso si sólo se trata de un pequeño
    problema, te sentirás muy feliz si eres capaz de ayudar. Esta es la forma de
    construir felicidad de un bodhisattva – a través del servicio y la ayuda a
    otros.

     

    Aliviar a
    alguien de cualquier problema, incluso un simple dolor de cabeza, con la
    motivación de la compasión, produce un enorme beneficio. No porque ocurra que
    somos un médico que ha recetado la medicina adecuada y así se ha librado de su
    dolor de cabeza. Prescribir la medicina adecuada para una enfermedad particular
    no es lo que nos trae este gran beneficio. El beneficio proviene de la
    motivación de aliviar el sufrimiento que otros están experimentando, el cual
    reconocemos que no es diferente de nuestro propio sufrimiento. También se
    vuelve muy importante el hecho que el deseo sincero de ayudar no esté
    contaminado por una “agenda personal”. En el momento en que pensamos “Yo seré
    el instrumento para aliviar el sufrimiento de esta persona” o “Yo recibiré
    reconocimiento por hacer esto”, estamos actuando de acuerdo a una “agenda
    personal”. Si actuamos con una “agenda personal”, aunque tengamos deseos de
    ayudar, nuestra ayuda se volverá imperfecta y contaminada. Generalmente tenemos
    una mezcla de ambas actitudes, por lo que tenemos que reconocer esto y trabajar
    para poder ser capaces de ayudar sin tener una “agenda personal”.

     

    Actualmente,
    la vida de las personas se vuelven cada vez más y más ocupadas. No hay tiempo
    para escondernos en nuestros capullos o caparazones. Hay cuentas que pagar y la
    mayoría de las personas están bajo una gran cantidad de estrés con el sólo fin
    de sobrevivir. Tenemos que hacer uso de lo que está frente a nosotros, de lo
    que está a la mano. Tenemos que hacer que las enseñanzas sean prácticas,
    aterrizadas y relevantes para la vida que llevamos. Aunque no tengamos la
    “mente de la iluminación” [bodhimind] o actitud altruista, y a pesar que lo que
    tengamos sea artificial, continúa haciendo plegarias para que puedas
    desarrollar una “mente de la iluminación” real, verdadera. El sólo hecho de
    hacer plegarias y desear desarrollar esta “mente de la iluminación” es
    increíblemente poderoso. Nunca desestimes ni menosprecies la diferencia que
    puede hacer tu aspiración. Una actitud mental así influirá en todo lo que hagas
    en una dirección positiva. Lavar, planchar la ropa, comprar alimentos, hacer
    fila, conducir por las calles. Cada una de estas actividades se volverá valiosa
    debido a tu motivación. Poco a poco construirás una base sólida para
    ayudarte a ti mismo a los demás.

     

    Editado por Aura
    Glaser, Febrero 2004

     

    Fuente: http://www.jewelheart.org/general_pages/e-jewel/feb04/feb04_e_jewel.htm

     

     

     Traducido por Yeshe Jungne para beneficio de todos los
    seres, sin excepción.

     

    “Que todos los seres tengan felicidad y sus causas.

    Que todos los seres estén libres de sufrimiento y sus
    causas.

    Y que todos los seres piensen en beneficiarse
    mutuamente”.

  • Ven. Thubten Chodron – Causas y Efectos

    Causas y Efectos


    por Ven. Thubten Chodron 

    Thubten Chodron


    Vivimos en medio de una red interconectada de causas y efectos en la cual experimentamos los resultados de nuestras acciones previas, y al mismo tiempo, creamos las causas para nuestras futuras experiencias. Si podemos mantener en mente esta visión de cómo funcionan las cosas, nos será de gran ayuda para entender nuestra vida y volvernos mucho más atentos a lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos.


    Con esta visión, nos damos cuenta que no somos algo que simplemente haya salido de la nada, sin causas.

    Las causas y condiciones han influido y han producido lo que somos. No somos ninguna especie de entidad que surge de pronto sin causas ni condiciones. Y nuestra identidad, que creemos con tanto convencimiento que eso es lo que somos, también ha sido creada producto de causas y condiciones, en otras palabras, por el karma. Así que no nos tomemos esa identidad con tanta seriedad. No es más que una burbuja kármica que existe por unos cuantos años y después desaparece.


    Al mismo tiempo, debido a que  lo que decimos,
    hacemos, pensamos y sentimos influyen en lo que seremos en el futuro,
    es muy importante ser cuidadoso con nuestras acciones y actividades
    físicas, verbales y mentales. Si realmente nos preocupamos por nosotros
    mismos, entonces seremos cuidadosos con el karma que creamos ya que
    comprendemos que es estúpido y poco inteligente desear la felicidad y,
    sin embargo, crear las causas para el sufrimiento. Al contrario, si
    queremos felicidad, sabemos lo que necesitamos para tenerla, de manera
    que nos involucramos en esas acciones y actividades. Tomaremos
    responsabilidad y deliberadamente entrenaremos nuestro cuerpo, voz y
    mente de tal forma que ellos creen las causas para la felicidad.


    Vernos
    a nosotros mismos como algo que es producto del pasado y que crea las
    causas para el futuro, realmente nos ayuda a tener una visión más
    acertada sobre lo que ocurre en nuestras vidas. Nos vuelve mucho más
    despiertos y concientes.

     

    Traducido por Yeshe Jungne, para beneficio de todos los seres sintientes. 

    "Que todos los seres tengan felicidad y las causas de la felicidad". 


     

    Nota: Cada día, antes del desayuno, Thubten Chodron, la fundadora y abadesa de Sravasti Abbey, da una motivación matutina a los residentes e invitados. Este breve discurso es una transcripción de una colección de charlas realizadas entre octubre de 2005 y mayo de 2006. Puedes encontrar más enseñanzas [en inglés] en www.thubtenchodron.org y www.media.sravastiabbey.org  

     

  • Las 37 Practicas del los Bodhisattvas

    icon_shakyamuni.gifLas 37 Prácticas de los Boddhisattvas escritas por el Bodhisattva Gyalse Thogme Zangpo, es un resumen de las enseñanzas de los sutras del Mahayana, en particular de la Obra de Shantideva, Introducción a la Conducta de los Boddhisattvas, o Boddhisattva Charya Avatara. En forma de versos, expone la esencia de la cultivación de la Boddhicitta que es la esencia de la mente iluminada de todos los budas, y es básicamente sabiduría y compasión inseparables surgiendo de manera unificada en la mente.

    La boddhicitta tiene un aspecto relativo o de acuerdo a la comprensión de los seres comunes, y un aspecto relativo que tiene que ver con la realización de la naturaleza última de la realidad tanto de la propia mente como de los fenómenos. La Boddhicitta, es la base, ya que es inseparable de la naturaleza búdica o naturaleza de la mente de todos los seres, es el camino, es decir, es la práctica de meditación en si, sea como se entienda tanto en el sutra, como el Madhyamaka, Mahamudra o Dzogchen, y es el Fruto ya que es la realización o lo que caracteriza al estado de iluminación.

     Las 37 practicas de los Boddhisattvas contienen todos estos
    elementos y su contemplacion profunda resume los caminos del sutra como
    los del tantra, y constituyen tambien en si mismas, Loyong o
    entrenamiento de la mente. La version aqui ofrecida esperamos pueda
    traer gran beneficio para los que las estudien, las practiquen y mas
    tarde la enseñen a otros.

     Esta version, incluye al comienzo, unos versos de Alabanza al
    Boddhisatva Chenrezig, compuesta por uno de los Garchen Rinpoche
    anteriores. Al final unos versos de consejo del actual Garchen
    Rinpoche.

    Sarva Mangalam

    Lotsawa Urgyen Lekshe Dayang 

     

    Mensaje a mis compañeros del Dharma  

    Como todos ustedes han sido mis padres,

    los amo. A aquellos que me aman,

    me gustaría darles algo que es

    como mi propio corazón,

    que es que hay dos tipos de Bodhicitta,

    que son también como el corazón de los Budas

    de los tres tiempos.

    Debido a que este libro, explica los dos

    tipos de Bodhicitta, les pido que por favor lo

    lean una vez al día con continuidad

    ininterrumpida.

     

    Gar Könchog Gyaltsen      “Invocación, alabanza y dedicación de Chenrezig”  

    Protector de todos los seres.

    Ser divino que sometes los ejércitos de los

    malvados demonios.

    Victorioso que conoces todas

    las cosas tal como son.

    Por favor vén junto a tu asamblea a este lugar.

     

    Tus mil brazos y ojos,

    son los mil Budas de este afortunado

    kalpa que hacen girar la rueda.

    Rindo homenaje al Noble Chenrezig,

    quien muestra aquello que es necesario

    para domesticar a cada ser.

     

    OM MANI PADME HUNG HRI  

    Por esta virtud, pueda yo realizar

    rápidamente a Chenrezig

    Y que todos los seres sintientes sin excepción,

    logren el glorioso estado de Chenrezig.

       

    Las Treinta y Siete Prácticas de los Bodhisattvas por Gyalse Thogme Zangpo

    ¡Namo Lokesvaraya!

    ¡Rindo Homenaje a Lokesvara!

      En todo momento me postro respetuosamente con mis tres puertas, al Gurú supremo y al Protector Chenrezig quién aunque ha realizado que todos los fenómenos ni vienen ni van, trabaja solamente para el beneficio de los seres transitorios.   Los Budas perfectos, fuente de beneficio y felicidad, surgen del Dharma sublime, y como ese (logro) depende de las prácticas (del dharma), voy a explicar las prácticas de los bodhisattvas:  

    1 En este momento cuando este navío difícil de obtener de libertades y fortunas ha sido obtenido, escuchar, reflexionar y meditar día y noche, sin detenerse, con el propósito de liberar a los demás y a uno mismo del océano de la existencia cíclica, es la práctica de los bodhisattvas.

     

    2 [La mente de] apego a los seres amados se agita como el agua. [La mente de] odio hacia los enemigos quema como el fuego. [La mente de] ignorancia que olvida lo que se debe adoptar y lo que se debe descartar está grandemente obscurecida. Abandonar la propia tierra natal es la práctica de los bodhisattvas.

     

    3 Cuando se abandonan los lugares dañinos, las emociones perturbadoras disminuyen gradualmente. Al estar sin distracciones, las actividades virtuosas aumentan de manera natural. Al estar con la mente lúcida, surge la certeza en el Dharma. Recurrir a lugares aislados es la práctica de los bodhisattvas.

     

    4 Los compañeros asociados por largo tiempo se separarán. La riqueza y las posesiones obtenidas con esfuerzo quedarán atrás. La conciencia, el invitado, abandonará la residencia temporal del cuerpo. Abandonar las cosas de esta vida es la práctica de los bodhisattvas.

     

    5 Cuando uno se asocia a [compañías malvadas], los tres venenos aumentan, las actividades de escuchar, reflexionar, y meditar declinan, y el amor y la compasión se extinguen. Abandonar compañías malvadas es la práctica de los bodhisattvas.

     

    6 Cuando uno se apoya en [los sublimes amigos espirituales], las propias faltas se extinguen y las propias cualidades aumentan como la luna creciente. Valorar a los subli-mes amigos espirituales más que al propio cuerpo es la práctica de los bodhisattvas.

     

    7 ¿Qué dios mundano, atrapado él mismo en la prisión de la existencia cíclica, es capaz de proteger a otros? Por consiguiente, cuando uno busca refugio, tomar refugio en las confiables Tres Joyas es la práctica de los bodhisattvas.

     

    8 El Conquistador dijo que todo el insoportable sufrimiento de los tres reinos inferiores es el fruto de las acciones negativas. Por consiguiente, no realizar nunca actos negativos, aún a costa de la propia vida es la práctica de los bodhisattvas.

     

    9 El placer del mundo triple, es como una gota de rocío en la punta de una brizna de pasto, se extingue en un solo instante. Trabajar con ahínco en pos del estado supremo de liberación inmutable es la práctica de los bodhisattvas.

     

    10 Cuando las madres que han sido buenas con uno desde tiempo sin comienzo están sufriendo, ¿de qué sirve la propia felicidad? Por consiguiente, generar la mente iluminada con el propósito de liberar a los seres infinitos en número, es la práctica de los bodhisattvas.

     

    11 Todo el sufrimiento sin excepción viene de desear la propia felicidad. Los Budas perfectos surgen de la mente altruista. Por consiguiente, intercambiar completamente la propia felicidad por el sufrimiento de otros es la práctica de los bodhisattvas.

     

    12 Aún si otros, influenciados por gran deseo, roban toda nuestra riqueza o hacen que otros lo hagan, dedicarles nuestro cuerpo, posesiones, y virtudes (acumuladas en) los tres tiempos es la práctica de los bodhisattvas.

     

    13 Aún si otros cortan nuestra cabeza cuando uno no tiene culpa alguna, tomar sobre uno mismo todos sus actos negativos por el poder de la compasión es la práctica de los bodhisattvas.

     

    14 Aún si alguien difunde a través de los billones de mundos, todo tipo de comentarios ofensivos acerca de uno, hablar uno mismo de las cualidades de esa persona con una mente amorosa es la práctica de los bodhisattvas.

     

    15 Aún si, en medio de una reunión pública, alguien expone faltas y habla mal de uno, rendir homenaje humildemente a esa persona, y percibirla como un amigo espiritual es la práctica de los bodhisattvas.

     

    16 Incluso si alguien a quien uno ha cuidado con afecto como a su propio hijo nos considera su enemigo, apreciar a esa persona con tanto cariño como lo hace una madre respecto de su hijo enfermo es la práctica de los bodhisattvas.

     

    17 Incluso, si influenciado por el orgullo, un igual o un inferior nos trata con desprecio, ponerlo respetuosamente como un Gurú en alto de la propia cabeza es la práctica de los bodhisattvas.

     

    18 Aunque uno pueda tener una vida de pobreza, siempre maltratado por otros, afligido por enfermedades peligrosas y espíritus malignos, no tener temor y tomar sobre uno mismo todas las acciones negativas y sufrimiento de los seres es la práctica de los bodhisattvas.

     

    19 Aunque uno pueda ser famoso y reverenciado por mucha gente u obtenga riquezas como las de Vaishravana, ser humilde al darse cuenta que la riqueza mundana no tiene esencia, es la práctica de los bodhisattvas.

     

    20 Si los enemigos externos son destruidos sin que uno haya sometido al enemigo del propio odio, los enemigos solo aumentarán. Por consiguiente, someter la propia mente con el ejército del amor y la compasión es la práctica de los bodhisattvas.

     

    21 Por mucho que los placeres de los sentidos se disfruten, tal como ocurre cuando (se bebe) agua salada, el ansia (por ellos) seguirá aumentando. Abandonar de inmediato lo que sea que haga surgir aferramiento y apego es la práctica de los bodhisattvas.

     

    22 Las cosas aparecen y cómo aparecen depende de la propia mente. Desde el comi-enzo, la naturaleza de la mente esta libre de los extremos de las fabricaciones (concep-tuales). Sabiendo esto, no involucrar la mente en la dualidad sujeto-objeto es la práctica de los bodhisattvas.

     

    23 Cuando encontramos objetos sensoriales placenteros, aunque aparecen bellos como el arco iris en el verano, no considerarlos como reales y abandonar el aferramiento y el apego es la práctica de los bodhisattvas.

     

    24 Los varios sufrimientos son como la muerte de un niño en un sueño. Al tomar las apariencias ilusorias como reales, uno se agota. Por consiguiente, al encontrar circunstancias desagradables, verlas como ilusorias es la práctica de los bodhisattvas.

     

    25 Si es necesario dar incluso el propio cuerpo cuando uno aspira a la iluminación, ¿que necesidad hay de mencionar los objetos externos? Por consiguiente, practicar la generosidad sin esperar algo a cambio o resultados kármicos (positivos) es la práctica de los bodhisattvas.

     

    26 Si al carecer de conducta ética, uno falla en lograr el propio propósito (beneficio), la aspiración de lograr el propósito (beneficio) de otros es algo que da risa. Por consiguiente, mantener una conducta ética libre de aspiraciones respecto de la existencia mundana es la práctica de los bodhisattvas.

     

    27 Para los bodhisattvas que desean la riqueza de la virtud, todos los que hacen daño son como un tesoro precioso. Por consiguiente, cultivar la paciencia libre de hostilidad es la práctica de los bodhisattvas.

     

    28 Incluso los escuchas y los victoriosos nacidos de sí mismos, quienes logran su propio beneficio, trabajan como si estuvieran apagando un fuego en sus propias cabezas. Al ver esto, emprender un esfuerzo diligente – la fuente de todas las buenas cualidades – por el beneficio de todos los seres es la práctica de los bodhisattvas.

     

    29 Habiendo comprendido que las aflicciones, son destruidas por medio de la visión profunda unida a permanecer en el estado calmo, cultivar la concentración que trasciende perfectamente las cuatro (absorciones) sin forma, es la práctica de los bodhisattvas.

     

    30 Si uno carece de sabiduría, es imposible lograr la perfecta iluminación por medio de las cinco perfecciones. Así cultivar medios hábiles junto a la sabiduría que no distingue entre las tres esferas, es la práctica de los bodhisattvas.

     

    31 Si teniendo la (mera) apariencia de un practicante, uno no investiga las propias fallas, es posible que uno actúe de una manera contraria al dharma. Por consiguiente, examinar las propias fallas y abandonarlas, es la práctica de los bodhisattvas.

     

    32 Si influenciado por las aflicciones, uno señala las faltas de otro bodhisattva, uno mismo se disminuye. Por consiguiente, no hablar de las faltas de aquellos que han entra-

    do al Gran Vehículo es la práctica de los bodhisattvas.

     

    33 Debido a que la influencia de ganancia y respeto, ocasiona disputas y la declinación de las actividades de escuchar, reflexionar, y meditar, abandonar el apego a las casas de los amigos, relaciones y benefactores es la práctica de los bodhisattvas.

     

    34 Debido a que las palabras hirientes perturban la mente de los otros y hacen que la conducta del bodhisattva se deteriore, abandonar las palabras hirientes que son desagradables a otros es la práctica de los bodhisattvas.

     

    35 Cuando uno se acostumbra a las emociones perturbadoras tales como el deseo, es difícil superarlas con antídotos. El armarse a sí mismo con el arma-antídoto del estar alertas (y recordar lo que debe hacerse), para destruir las emociones perturbadoras en el primer momento en que aparecen, es la práctica de los bodhisattvas.

     

    36 En breve, respecto de cualquier conducta en que uno se involucre, uno debe preguntarse, “¿Cúal es el estado de mi mente?”, ya que lograr el propósito (beneficio) de otros por medio de mantener constantemente la vigilancia y el darse cuenta es la práctica de los bodhisattvas.

     

    37 Para eliminar el sufrimiento de los seres, infinitos en número, por medio de la sabiduría (que realiza) la pureza de las tres esferas, dedicar las virtudes logradas al hacer tal esfuerzo en pos de la iluminación es la práctica de los bodhisattvas.

    De acuerdo con las palabras de los Seres Sublimes, respecto al significado de los sutras, los tantras y sus comentarios, he escrito  “Las Treinta y Siete Prácticas de los Bodhisattvas” para aquellos que desean entrenar en el camino de los bodhisattvas.   Debido a mi intelecto inferior y poca erudición, esta no es poesía que complacerá a los eruditos, pero como me he basado en los sutras y las palabras de los Sublimes, pienso que las prácticas del bodhisattva no tienen error.   Sin embargo, debido a que es difícil para alguien de intelecto inferior como yo mismo, el penetrar la profundidad de los grandes actos de los bodhisattvas, suplico a los Seres Sublimes que tengan paciencia con mis errores tales como contradicciones y razonamiento incoherente.   Por la virtud que proviene de este [trabajo], que todos los seres transitorios se vuelvan, por medio de la excelente bodhicitta convencional y última, como el Protector Chenrezig quien no reside en los extremos de la existencia o de la paz.   Esto fue escrito para su propio beneficio y para el de otros, por el monje Thogme, un exponente de las escrituras y el razonamiento en una cueva en Ngülchu Rinchen.

    A solicitud de Garchen Triptrül Rinpoche, esta traducción fue terminada en 1999 y revisada en el 2004 por la discípula Ari-ma. Hizo revisiones adicionales en la primavera del 2002. Los derechos de autor de la traducción inglesa son de Ari Kiev 2002. Este texto es para libre reproducción y distribución. Los derechos de autor son sólo con el propósito de autentificación.   © 2004 The Gar Chöding Trust. Todos los derechos reservados. Usado con permiso. Traducido de la versión inglesa al español en Junio del 2008, en Santiago de Chile por Lotsawa Urgyen Lekshe Dayang (Ngakpa Thondup Dorje – Mauricio Salinas), para cumplir los deseos de Kyabje Garchen Rinpoche. © 2008 The Gar Chöding Trust. Traducción al español autorizada por la autora de la obra original en inglés. Usada con permiso. Permitida su reproducción al español sin cambios, y citando el colofón de traducción completo. Prohibido su uso comercial.   OM MANI PADME HUNG HRI  

     

  • Practicando la Sabiduria – (Extracto) por S.S. El Dalai Lama

    dalailamahead.jpgEl Contexto Budista


     

    Capitulo 2 completo del Libro "Practising Wisdom" de S.S. El Decimocuarto Dalai Lama del Tíbet, Tenzin Gyatso. Editorial Wisdom Publications.

    Referentes Históricos


     

    El compasivo y hábil guía, Buda Shakyamuni, vivió en la India más de 2,500 años atrás. Enseñó varias técnicas y métodos de transformación espiritual y lo hizo de acuerdo a las diversas disposiciones, interés y mentalidades de los seres a los que enseñó.

     

                Una
    rica tradición espiritual y filosófica se desarrolló y fue aumentada y
    mantenida por linajes continuados de grandes maestros indios tales como
    Nagarjuna y Asanga. Llegó a su total florecimiento en la India
    y luego se difundió a muchos otros países de Asia. En el Tíbet, el
    Budismo comenzó a florecer en los siglos VII y VIII. Muchas grandes
    personalidades fueron parte de este proceso histórico, incluyendo al
    gran abad indio, Shantarakshita, al maestro Padmsambhava, y al monarca
    tibetano de aquel tiempo, Trisong Detsen. De este periodo en adelante
    el desarrollo del Budismo en el Tíbet fue extremadamente rápido. Como
    en India, linajes sucesivos de grandes maestros tibetanos contribuyeron tremendamente a difundir las enseñanzas del Buda a lo largo y ancho del país. Con  el tiempo, y debido a factores geográficos, se desarrollaron  en el Tibet, cuatro escuelas budistas mayores.  Esto llevó a una divergencia en la elección de la terminología y al énfasis  puesto a los diversos aspectos de las prácticas meditativas  y a los puntos de vista del Budismo.
      

             La primera de las cuatro escuelas es la Nyingma, la "escuela de las traducciones antiguas", que comenzó en el tiempo de Padmasambhava. Desde el periodo del gran traductor Rinchen Sangpo, las otras tres escuelas, conocidas colectivamente como las "escuelas de las traducciones nuevas", evolucionaron dando origen a las escuelas Kagyu, Sakya y Geluk. Lo que es común a estas cuatro tradiciones es que todas ellas son formas completas de Budismo. No es sólo que cada una de ellas contenga la esencia de las enseñazas del Hinayana, sino que cada linaje también contiene la esencia del Budismo Mahayana y del Vajrayana.


     

    El Camino Budista

               

    Para aquellos que no son Budistas o para aquellos que son nuevos a las enseñanzas, puede que sea de beneficio que les dé una visión general del camino budista.


     

    Todos nosotros, como seres humanos, con sentimientos y conciencia, buscamos instintivamente la felicidad y deseamos superar el sufrimiento. Junto a esa inspiración innata, también tenemos el derecho a realizar esta meta fundamental. Sea que tengamos éxito o fallemos, todos nuestros emprendimientos en la vida, de un modo u otro, están dirigidos hacia la realización de este deseo básico.

    Este es el caso de todos nosotros que buscamos la liberación espiritual, sea el nirvana o la salvación, sea que creamos en el renacimiento o no. Lo que es obvio es que nuestras experiencias de dolor y placer, felicidad e infelicidad están todas íntimamente relacionadas a nuestras propias actitudes, pensamientos y emociones. En realidad, podemos decir que todas ellas nacen de la mente. Podemos ver entonces que en las enseñanzas de las grandes tradiciones religiosas del mundo, hay un énfasis en los caminos espirituales basados en la transformación del corazón y de la mente.  


     

    Lo que es único en las enseñanzas budistas es que en la base de todo el camino espiritual esta la premisa de que hay una profunda disparidad entre nuestras percepciones de la realidad y la forma en que las cosas son realmente. Esta disparidad está en el núcleo de nuestro ser y nos lleva a todo tipo de confusiones psicológicas, aflicciones emocionales, frustraciones y decepciones, en una palabra, al sufrimiento.  


     

    Aún en nuestra vida cotidiana, estamos expuestos constantemente a situaciones en que nos sentimos engañados, desilusionados, etc. Uno de los antídotos mas efectivos a este tipo de situaciones es desarrollar concientemente nuestro conocimiento, ampliar nuestras perspectivas y volvernos más familiares con el mundo. Al hacer esto, nos descubriremos más capaces de manejarnos frente a las adversidades y no estar tanto en un estado constante de frustración y desilusión.


     

    Similarmente, al nivel espiritual también, es crucial ampliar nuestras perspectivas y desarrollar una compresión profunda genuina de la verdadera naturaleza de la realidad. De este modo, la percepción errónea fundamental, o ignorancia, que impregna nuestras percepciones del mundo y de nuestra existencia puede ser eliminada. Debido a esto, en el Budismo, encontramos discusiones sobre la naturaleza de las dos verdades que forman la estructura básica de la realidad. Basándonos en esta comprensión de la realidad, es que se explican los diversos niveles de caminos y etapas espirituales. Todos pueden ser realizados dentro de nosotros sobre la base de una profunda compresión genuina. De este modo, en el Budismo, cuando nos embarcamos en un camino espiritual hacia la iluminación, necesitamos hacer esto cultivando una comprensión profunda genuina de los niveles más internos de la naturaleza de la realidad. Sin tales bases, no hay posibilidad de lograr un nivel aumentado de realizaciones espirituales, y nuestro emprendimiento espiritual puede llegar a volverse una mera fantasía construida sobre algo que no tiene ninguna base.


     

    Causalidad y las Cuatro Nobles Verdades


     

    Cuando el Buda dio su primer sermón público luego de su completo despertar (iluminación), lo hizo dentro del marco de referencia de las cuatro nobles verdades. Estas son la verdad del sufrimiento, el origen del sufrimiento, el fin del sufrimiento y el camino que lleva al fin del sufrimiento.


     

    En el corazón de la enseñanza de las cuatro nobles verdades está el principio de causalidad. Con ese conocimiento, las cuatro nobles verdades pueden ser divididas en dos pares de una causa y un efecto respectivamente. El primer par se refiere a lo que no deseamos, y esta relacionado a nuestra experiencia de sufrimiento. El segundo par de causa y efecto esta relacionado con nuestra felicidad y nuestra serenidad.  En otras palabras, la primera verdad del sufrimiento es el efecto de la segunda verdad, la del  origen del sufrimiento; similarmente, la tercera verdad del fin del sufrimiento, que es el estado de liberación, o liberación del sufrimiento, es el efecto de la cuarta verdad, el camino que lleva al estado de libertad. El fin del sufrimiento es la meta de todos los aspirantes espirituales, y es la verdadera libertad, o felicidad. Estas enseñanzas reflejan una profunda comprensión de la naturaleza de la realidad.


     


     

    Tres Tipos de Sufrimiento


     

    La verdad del sufrimiento se refiere a mucho más que  a nuestra experiencia cotidiana de los sufrimientos más obvios, tales como la sensación de dolor; los animales también reconocen esto como indeseable. Hay un segundo nivel de sufrimiento, llamado el "sufrimiento del cambio", que se refiere a lo que a menudo consideramos como sensaciones placenteras. Basándonos en nuestra experiencia cotidiana de la naturaleza transitoria de estas experiencias placenteras, también podemos reconocer este nivel de sufrimiento, porque podemos ver en su naturaleza misma que la insatisfacción es siempre una parte de ello.


     

    El tercer nivel de sufrimiento es conocido como el sufrimiento omni abarcante de lo condicionado. Este es un nivel mucho más difícil de reconocer como sufrimiento. Hacerlo requiere un nivel de profunda reflexión. Tenemos todo tipo de ideas preconcebidas, pensamientos, prejuicios, miedos, y esperanzas. Estos procesos de pensamiento y emociones dan nacimiento a ciertos estados mentales que a su vez  impulsan varios tipos de conductas, muchas de las cuales son destructivas y a menudo causan un aumento en nuestra confusión mental y en nuestros sufrimientos emocionales. Todos estos pensamientos y emociones aflictivas, están así relacionadas a ciertas acciones, mentales, verbales o físicas. Algunas acciones, sin embargo, no están motivadas específicamente por estados mentales negativos o positivos, mas bien ellas vienen de un estado de indiferencia, un estado neutro de la mente. Tales acciones son normalmente débiles y tienen poco impacto. En contraste, las acciones que están impulsadas por una fuerte motivación o emoción, sean positivas o negativas, dejan una impresión definida tanto en nuestro estado mental como en nuestra conducta. Especialmente si la motivación es negativa, el efecto residual tanto en mente como cuerpo, tiende a ser muy marcado. De modo que basándonos en nuestra experiencia cotidiana, podemos inferir una conexión causal entre pensamientos y emociones y su expresión en nuestra conducta externa. Este ciclo de pensamientos y emociones produciendo conductas negativas, que a su vez condicionan nuevos pensamientos y emociones aflictivas, es un proceso que se perpetua a si mismo sin que haya ningún esfuerzo especial de nuestra parte. El tercer nivel de sufrimiento se refiere a la naturaleza de nuestra existencia como fundamentalmente empantanada en un ciclo de insatisfacción. Cuando el budismo habla de la posibilidad del fin del sufrimiento, significa libertad de este tercer tipo de sufrimiento.


     

    El potencial para la Libertad


     

    Las preguntas pudieran hacerse aquí: "¿es posible cambiar la naturaleza misma de nuestra existencia, formada como es por componentes físicos y mentales contaminados? ¿Es posible existir sin estar empantanados en este tipo de existencia condicionada?". Al discutir el fin del sufrimiento, el budismo apunta a la posibilidad de libertad, y esto quiere decir, a la total eliminación de los aspectos negativos de nuestra psique, a la posibilidad de completa libertar de todo sufrimiento. Este es un punto que requiere una seria reflexión por parte de los practicantes.


     

    En el primer giro de la rueda del dharma, el Buda hablo del fin del sufrimiento, pero es solo en las enseñanzas del Mahayana del segundo y tercer giro de la rueda del Dharma que la naturaleza del fin y la liberación son explicados en todo su alcance. En el segundo giro de la rueda del dharma, principalmente en las escrituras de la perfección de la sabiduría (prajnaparamita), el Buda explico que la naturaleza esencial de la mente es pura. Desde este punto de vista, nuestras varias emociones y pensamientos problemáticos son adventicios, lo que significa que no son parte integral de la naturaleza esencial de la mente y por consiguiente pueden ser removidos. 


     

    Como practicantes del Budismo, debemos reflexionar críticamente en las siguientes preguntas: " ¿Nuestros estados mentales aflictivos, y en particular nuestra ignorancia y percepción errónea que están en la base de nuestro aferramiento a la naturaleza intrínseca de los fenómenos están de acuerdo con la realidad? O son nuestros estados mentales distorsionados y aflictivos, algo que no tiene base en la experiencia valida o en la realidad?" Por medio de esta reflexión se hará evidente que es primeramente necesario examinar si los fenómenos poseen, como comúnmente nos parece, una realidad independiente e intrínseca. Es decir, los individuos, las cosas y los eventos, existen separadamente por si mismos? En las escrituras de la perfección de la sabiduría encontramos una discusión extensa respecto a la ausencia de existencia intrínseca de los fenómenos, Estas escrituras dicen que aunque podamos percibir y experimentar, tanto nuestra existencia como los otros fenómenos como poseedores de existencia intrínseca, si los examinamos por medio de un análisis profundo, encontramos que nuestra percepción de su existencia concreta e independiente es una distorsión y es por consiguiente falsa. Encontraremos que esta percepción es en realidad una percepción errónea que no tiene base en la realidad.


    En consecuencia, todos los estados afectados por este tipo de percepción errónea, tales como las emociones aflictivas, ira, odio, deseo, celos, etc., también carecen de una correlación valida con la realidad.  Debido a esta causa raíz subyacente, la ignorancia fundamental, que percibe erróneamente todas las cosas y eventos como intrínsecamente reales, es una distorsión, y puede ser por consiguiente corregida, por medio de una comprensión profunda que penetra la realidad misma de las cosas. Esto implica la posibilidad de poner fin al ciclo completo de existencia no iluminada causada por la ignorancia. Los efectos de la ignorancia, los agregados contaminados de cuerpo y mente, que nos atan a esta existencia no iluminada, pueden ser eliminados igualmente. El estado de ser totalmente libres del enmarañamiento resultante de esta percepción errónea fundamental es el nirvana o verdadera liberación. En esta forma, el Buda, presento las enseñanzas acerca de las cuatro nobles verdades. El Buda exploró y desarrollo más aún los temas de las cuatro nobles verdades en sus enseñanzas acerca de los doce eslabones del origen dependiente.


     

    Origen Dependiente


     

    En el Sutra acerca del Origen Dependiente el Buda dice:


     

    Si hay esto, aquello ocurre;

    Debido a que esto vino a ser, aquello vino a ser.

    Es entonces así: Debido a la ignorancia, ocurre la volición…


     


     

    En otras palabras, para que un evento particular o experiencia ocurra, debe haber una causa y la causa misma debe existir. Esta causa también será un efecto de una causa precedente, porque si no es en sí misma un producto, entonces carece del potencial o capacidad de producir algún resultado. Por consiguiente, el Buda dijo que debido a que esta causa surge, el efecto se produce. Y no solo la causa debe tener una causa, la causa debe tan bien correlacionarse con el efecto. No es verdad que cualquier cosa pueda producirlo todo, mas bien solo ciertas causas pueden llevar a ciertos tipos de efectos.


     

    Siguiendo esta línea, el Buda dijo que la presencia de la ignorancia fundamental, nos lleva al karma, o acción. Nuestras experiencias indeseables de sufrimiento tales como dolor, miedo, y muerte, son todos básicamente, efectos  producidos por causas correspondientes. De modo que para poner fin a estos sufrimientos tenemos que poner fin a la secuencia relevante de causas y efectos. El Buda explico, como dentro del marco de referencia de los 12 eslabones del origen dependiente, los elementos anteriores en la secuencia causal dan nacimiento a los elementos posteriores. También explico el proceso de reversa de los 12 eslabones de origen dependiente. En otras palabras, al poner fin a un elemento anterior, podemos poner fin a un elemento posterior. De modo que cortando completamente la causa raíz, eliminando nuestra ignorancia fundamental, llegaremos a experimentar finalmente la total liberación del sufrimiento y de sus causas.


     

    En los 12 eslabones de origen dependiente, la ignorancia es listada como la primera causa. Esto, yo siento, refleja la verdad básica de que todos instintivamente deseamos felicidad y buscamos evitar el sufrimiento. Nadie necesita enseñarnos este deseo innato. Sin embargo, aunque poseemos esta aspiración natural a buscar felicidad y abandonar el sufrimiento, nos encontramos en cambio sin felicidad duradera y entrampados en el sufrimiento. Esto nos indica que hay algo que esta mal en nuestra forma de ser. Somos ignorantes de los medios para realizar nuestra aspiración básica de ser felices. De modo que la comprensión profunda que logramos por medio de las enseñanzas de los 12 eslabones del origen dependiente, que la ignorancia es la causa de nuestro sufrimiento, es verdaderamente cierta.


     

    Hay por supuesto, interpretaciones diferentes entre los pensadores budistas, tales como Asanga y Dharmakirti, acerca de la naturaleza de la ignorancia fundamental. Predominantemente, se piensa que esta ignorancia no es solo un estado pasivo de no saber , sino un estado activo de confusión, lo que significa que pensamos que entendemos cuando en realidad no es así. Esta forma distorsionada de comprender la realidad nos hace experimentar las cosas y los eventos del mundo como si cada uno tuviera una existencia intrínseca e independiente


     


     

    Comprensión Profunda


     

    El termino ignorancia, en su uso general, se puede referir tanto a estados negativos como a estados neutrales de la mente. Por Ignorancia fundamental, nos referimos sin embargo, a lo que es la causa raíz de nuestra existencia cíclica. Nos estamos refiriendo aquí a un estado mental distorsionado. Debido a que es un estado de distorsión mental, que no permite captar la naturaleza de la realidad, la forma de eliminar esta ignorancia es generar un proceso de darse cuenta respecto a la naturaleza verdadera de la realidad, es decir ver a través del engaño creado por la ignorancia.


     

    Tal darse cuenta solo puede ser logrado al experimentar la completa y total  carencia de bases de las perspectivas creadas por este estado distorsionado de la mente. El mero rezar "Que yo me libere de esta ignorancia fundamental", no nos llevará a la meta deseada. Necesitamos cultivar este "darse cuenta".


     

    Es solo por medio del generar esta comprensión o darse cuenta, y penetrar la naturaleza de la realidad, que seremos capaces de eliminar esta percepción errónea fundamental.


     

    Por medio de este "darse cuenta" que llamaremos "sabiduría", me estoy refiriendo a lo que se conoce en la terminología budista como la comprensión de la vacuidad o la ausencia del yo. Hay diversas interpretaciones de lo que se quiere decir al usar los términos vacuidad o vaciedad,  ausencia de yo, no-ego, no identidad, carencia de ego, no-yo, carencia de sustancia, etc., en las enseñanzas budistas. Sin embargo, aquí estoy usando estos términos para significar la vacuidad de existencia intrínseca. Aferrarse a la noción opuesta, que es que todas las cosas y eventos poseen algún tipo de existencia intrínseca o independiente, es lo que se entiende como "ignorancia fundamental". La profunda comprensión  que nace con la realización de la ausencia o  carencia de tal existencia intrínseca es lo que se llama el "camino verdadero".


     

    En el segundo giro de la rueda del Dharma, principalmente en los sutras de la perfección de la sabiduría, el Buda explica que nuestra ignorancia  es la raíz de todas nuestras aflicciones y confusión, nuestros pensamientos negativos y el sufrimiento que causan. El dice que nuestra ignorancia fundamental y las aflicciones que causa, no son la naturaleza esencial de nuestra mente. Estas aflicciones son fundamentalmente distintas al carácter esencial de la mente, que se define como "luminosidad y saber[1]".

    La naturaleza esencial de la mente es pura, y la capacidad de percibir las cosas y los eventos es una función natural de la mente. Esta descripción de la pureza natural de la mente y su capacidad para conocer son enfatizadas en los sutras de la perfección de la sabiduría, que presentan la naturaleza esencial de la mente como poseyendo el carácter de la Clara Luz.


     


     

    PRACTICANDO LA SABIDURIA


     


     

    La Base del Éxito


     

    Para un practicante budista el objetivo espiritual final es Nirvana, el estado en que la mente se ha limpiado de todo los estados de agobio y confusión. Esto es posible por medio de un proceso gradual de práctica y requiere tiempo. Si vamos a tener todos los factores vitales necesarios para nuestro viaje espiritual, entonces primeramente, y desde las etapas iniciales de este camino al nirvana o liberación, debemos asegurarnos que nuestra forma de vida, y nuestro estilo son totalmente conducentes a la práctica del dharma.

     En sus "Cuatrocientos Versos acerca del Camino Medio (Chatushatakashastra)", Aryadeva presenta un procedimiento especifico para caminar en el camino a la iluminación. Esto sugiere que es importante seguir el camino en un orden sistemático, comenzando por abstenernos de acciones negativas y mantener una forma de vida éticamente sana. Esto es para asegurar que tendremos el logro de un renacimiento favorable de modo, de poder continuar nuestro camino espiritual en el futuro. Aryadeva dice que la primera fase del camino es evitar los efectos de estados mentales negativos y problemáticos porque ellos se manifiestan en nuestra conducta, esto nos protegemos también de tomar un nacimiento desfavorable en nuestra próxima vida.

    En la fase siguiente, el énfasis esta puesto en generar una profunda comprensión acerca de la naturaleza de la ausencia de sustancia o vacuidad.

    La fase final del camino es la total eliminación de todas las visiones distorsionadas y la superación de aún los tipos más sutiles de obstrucción al conocimiento.


     

    Es en base de la comprensión de las cuatro noble verdades que seremos capaces de desarrollar una real comprensión acerca de la naturaleza de las Tres Joyas del Buda, de Dharma y de la Sangha. A través, de una profunda comprensión de las cuatro nobles verdades, podremos de manera genuina reconocer la posibilidad de lograr el nirvana o

    Verdadera liberación. Cuando comprendemos que nuestros estados mentales negativos y aflictivos pueden ser removidos, entonces somos capaces de reconocer la real posibilidad de lograr verdadera liberación, no solo en general, sino que en relación a uno mismo. Entonces sentiremos, como individuos, que esta libertad esta realmente dentro de nosotros y que podemos llegar a ella por medio de nuestra propia realización.

    Una vez que logremos esta convicción, entenderemos que podemos también superar los patrones habituales formados por nuestros estados de confusión mental. De esta manera generamos una convicción en la posibilidad de lograr completa iluminación. Y una vez que desarrollemos tal convicción, entonces podremos apreciar el verdadero valor de tomar refugio en el Buda, el Dharma y la Sangha.


     

    Nuestra primea expresión de ir por refugio a las tres Joyas, nuestro primer compromiso, es llevar nuestra vida de acuerdo con el karma, con la ley de causa y efecto. Esto significa vivir una vida con disciplina ética, donde nos apartamos de las diez acciones negativas, las tres conductas negativas del cuerpo de matar, robar, y la conducta sexual dañina, las cuatro acciones negativas de la palabra de mentir, sembrar la discordia, usar palabras hirientes, y hablar de las faltas de otros a sus espaldas, y las tres acciones no virtuosas de la mente de la codicia, mala voluntad y el mantener visiones erróneas. El segundo paso es superar el aferramiento a uno mismo, o a la existencia intrínseca. Esta etapa involucra principalmente la práctica de los tres entrenamientos superiores, disciplina ética, meditación y sabiduría. En la tercera fase y final, necesitamos superar no solo nuestras emociones aflictivas y estados negativos de la mente, sino que debemos además superar incluso las predisposiciones y hábitos que han sido formado por estos estados de engaño y confusión.


     

    La etapa final, se logra al combinar la profunda comprensión lograda  por medio de la visión profunda de la  vacuidad, la naturaleza ultima de la realidad, con compasión universal. Para que esto ocurra, nuestra realización de la vacuidad debe ser complementada con medios hábiles de logro, incluyendo factores tales como la aspiración altruista de lograr la budeidad para el beneficio de todos los seres, compasión universal y bondad amorosa. Es solo a través de complementar nuestra sabiduría que realiza la vacuidad con estos factores de medios hábiles, que podremos desarrollar de manera real una sabiduría lo suficientemente poderosa como para eliminar todas las predisposiciones y hábitos formados por nuestros estados mentales y emocionales confundidos y engañosos.  Esto nos llevará a la realización del estado final, la budeidad.


     

    Cuando nuestra realización de la vacuidad surge en la base de las preliminares completas, se vuelve un antídoto lo suficientemente poderoso como para eliminar todos los obscurecimientos a la completa iluminación. Justo al comienzo del noveno capitulo, Shantideva dice que todos los otros aspectos de la práctica del Dharma han sido enseñados por el Buda con el objetivo de generar sabiduría. Por consiguiente, si tu objetivo es terminar con el sufrimiento, entonces debes desarrollar la sabiduría de la Vacuidad.


     

    Meditación

    Medite aquí  en  la comprensión de las cuatro nobles verdades como las hemos discutido hasta ahora. En particular, reflexione en como la ignorancia fundamental nos mantiene atrapados en un ciclo de sufrimiento y como la comprensión profunda que viene de ver directamente la verdadera naturaleza de la realidad nos permite erradicar los pensamientos y emociones negativas de nuestra mente. Reflexione en como la comprensión profunda de la vacuidad combinados con los medios hábiles de la compasión y la intención altruista pueden incluso eliminar las predisposiciones sutiles hacia las acciones negativas


     


     


     

    Traducido del ingles al español por Lotsawa Urgyen Lekshe Dayang, con la motivación de beneficiar a todos los seres sin excepción. Que el mérito de este trabajo se multiplique y se convierta en causa de que todos los seres sin excepción alcancen rápidamente la completa y total iluminación de un Buda.


     


     


     


     


     


     


     


     


     


     


     


     

    [1] Nota del Traductor al español: Esto se refiere a la actividad de conocer, o de saber, que es innata en la mente. Tiene que ver de forma indirecta  con la capacidad de pensar o de tener emociones o de sentir, pero en lugar de ser el pensamiento, la emoción, la sensación en sí, es más bien aquella capacidad de experimentar o conocer lo que sea que se manifieste, que sirve de base para todas las otras funciones o aspectos de la mente, tales como el pensamiento, la emoción. etc. Aquí nos referimos  a puro saber que es anterior a la elaboración o creación conceptual, emocional, percepciones, etc.

  • Dzongsar Khyentse Rinpoche – ¿Qué es lo que te hace ser Budista?

    Dzongsar Khyentse Rinpoche – ¿Qué es lo que te hace ser Budista?

    ¿Qué es lo que te hace ser Budista?

    por Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche

    Para el maestro Dzongsar Jamyang Khyentse, no es la ropa que usas, ni las ceremonias que realizas ni la meditación que haces. No es lo que comes ni lo que bebes, tampoco es con quién tienes relaciones sexuales. Sino que se trata de comprender y estar verdaderamente de acuerdo con los cuatro descubrimientos fundamentales que hizo el Buda bajo el árbol Bodhi, y si así lo haces, puedes considerarte Budista.

    Una vez, viajando en avión, estaba sentado en el asiento del medio en la fila del centro en un vuelo trasatlántico, el hombre sentado a mi lado, tratando de ser amigable, viendo mi cabeza afeitada y mi camiseta burdeo, supuso que yo era Budista. Cuando sirvieron la comida, en un gesto de amabilidad me ofreció pedir comida vegetariana para mí. Habiendo asumido – correctamente – que yo era Budista, también asumió que no como carne. Ese fue el comienzo de nuestra conversación. El vuelo era largo, así que para aprovechar el tiempo, nos pusimos a hablar de Budismo.

    Con el tiempo me he dado cuenta que generalmente las personas asocian el Budismo y los Budistas con cosas como paz, meditación y no violencia. De hecho muchos piensan que los hábitos azafranes o burdeos y un rostro sonriente es todo lo que hace falta para ser Budista. Como Budista que soy, me enorgullezco de esta reputación, en especial lo que se refiere a la no violencia, que es algo muy raro en estos tiempos de guerra y violencia, y en particular, violencia religiosa. En el curso de la historia de la humanidad, la religión pareciera engendrar brutalidad. Incluso en la actualidad, la violencia religiosa extrema domina las noticias. Sin embargo, pienso que puedo decir con confianza que hasta el momento los Budistas no nos hemos deshonrado a nosotros mismos. La violencia jamás ha tenido un lugar en la difusión del Budismo.

    Con todo, como Budista, también me siento un poco descontento cuando el Budismo se asocia con nada más que el vegetarianismo, la no violencia, la paz y la meditación. El príncipe Siddharta, quien sacrificó todas las comodidades y lujos de la vida palaciega, debió haber estado buscando algo más que sólo tranquilidad y arbustos cuando salió para descubrir la iluminación.

    Suele suceder que nos encontramos con personas que nos preguntan ¿Qué es lo que hace que pueda decirse que una persona es Budista? Esta es la pregunta más difícil de responder. Si la persona está realmente interesada, una respuesta completa requiere mucho más que una  simple conversación durante la cena, y por otra parte, las generalizaciones pueden llevar a malos entendidos y a generar confusión.

    Supongamos que le damos la verdadera respuesta, la respuesta que apunta a las bases mismas de esta tradición de más de 2.500 años. Se es Budista si se aceptan los siguientes cuatro hechos:

    Todas las cosas compuestas son impermanentes.

    Todas las emociones son sufrimiento.

    Todas las cosas carecen de existencia inherente.

    Nirvana está más allá de los conceptos.

    Estas cuatro afirmaciones, señaladas por el mismo Buda, se conocen como “los cuatro sellos”. Tradicionalmente, la expresión “sello” se refiere a una especie de marca o distintivo que confirma la autenticidad. Aun cuando se considera que los cuatro sellos abarcan todo lo que conlleva el Budismo, las personas no parecen querer escuchar sobre ellas. Sin una explicación más detallada, en muchos casos sólo sirven para desanimar sin inspirar un mayor interés en quien realizó la pregunta. Cambia el tema de la conversación y ese sería el fin del asunto anterior.

    El mensaje que contienen los cuatro sellos es para ser entendido literalmente, no metafóricamente ni místicamente, y es para ser tomado seriamente. Pero estos sellos no son decretos ni mandamientos. Al reflexionar un poco nos damos cuenta que no tienen nada de moralista o ritualista. No se dice nada acerca de conductas buenas o malas. Podríamos decir que son verdades seculares basadas en la sabiduría, y la sabiduría es la principal preocupación de un Budista. La moral y la ética son secundarias. Fumar un cigarro y tontear un poco no impiden que una persona pueda ser Budista. No obstante, esto no significa que tenemos licencia para hacer lo que queramos o para que seamos inmorales.

    A grandes rasgos, la sabiduría proviene de una mente que posee lo que los Budistas llamamos “correcta visión”. Pero no es necesario que uno se considere Budista para tener correcta visión. En último sentido, es esta visión la que determina nuestra motivación y nuestra acción. Es la visión la que nos guía en el camino del Budismo. Si podemos adoptar conductas sanas además de los cuatro sellos, eso nos hace ser mejores Budistas. ¿Pero qué hace que una persona no sea Budista?

    Si no puedes aceptar que todas las cosas compuestas o fabricadas son impermanentes, si crees que existe alguna clase de sustancia esencial o concepto que es permanente, entonces no eres Budista.

    Si no puedes aceptar que todas las emociones son sufrimiento, si crees realmente que algunas emociones son sólo placer y nada más, entonces no eres Budista.

    Si no puedes aceptar que todos los fenómenos son ilusorios y vacíos, si crees que ciertas cosas existen de manera inherente [por sí mismas, independientemente], entonces no eres Budista.

    Y si piensas que la iluminación existe dentro de las esferas del tiempo, el espacio y el poder, entonces no eres Budista.

    Entonces, ¿qué hace que seas Budista? Puede que no hayas nacido en un país Budista o en una familia Budista, puede que no uses hábitos de monje ni que te afeites la cabeza, puede que comas carnes y seas fan de Eminem y Paris Hilton. Eso no significa que no puedas ser Budista. Para poder ser Budista, tienes que aceptar que todos los fenómenos compuestos son impermanentes, que todas las emociones son sufrimiento, que todas las cosas carecen de existencia inherente, y que la iluminación está más allá de los conceptos.

    No es necesario estar constante e incesantemente recordando estos cuatro sellos. Pero ellos deben residir en tu mente. Cuando caminas durante el día no andas recordando a cada rato tu nombre, sin embargo, cuando alguien te pregunta cuál es tu nombre, lo recuerdas instantáneamente. No hay dudas en tu respuesta. Cualquiera que acepte estos cuatro sellos, aun independientemente de las enseñanzas de Buda, aun cuando nunca haya escuchado el nombre del Buda Shakyamuni, puede considerarse que está en el mismo camino que él.

    La belleza lógica de los cuatro sellos

    Consideremos, por ejemplo, la generosidad. Cuando recién empezamos a realizar el primer sello – la impermanencia -, vemos todo como transitorio y sin valor, como si todo fuera parte de un paquete de donación en el Ejército de Salvación. No tenemos necesariamente que dar y deshacernos de todo, pero no tenemos apego ni aferramiento a las cosas. Cuando reconocemos que nuestras posesiones son todas fenómenos compuestos impermanentes, a los que no podemos aferrarnos por siempre, la generosidad ya está prácticamente casi lograda.

    Al entender el segundo sello, es decir, que todas las emociones son sufrimiento, vemos que el avaro, el yo, es el principal responsable, proveyéndonos con nada más que una sensación de pobreza. Por tanto, al no apegarnos ni aferrarnos al yo, no encontramos razón alguna para aferrarnos a nuestras posesiones, y entonces ya no sufrimos más de avaricia. La generosidad se transforma en un acto de alegría.

    Al realizar el tercer sello, que todas las cosas carecen de existencia inherente, reconocemos la inutilidad del aferrarse, porque cualquier cosa a la que nos aferremos, carece de naturaleza verdaderamente existente. Es como si tuviéramos un sueño donde estamos repartiendo un billón de dólares a la gente que pasa en la calles. Puedes dar generosamente porque es un “dinero de sueño o soñado” [irreal, ilusorio], y aún así eres capaz de obtener diversión de esa experiencia. La generosidad basada en estas tres visiones, inevitablemente nos hace darnos cuenta de que no hay una meta. No es un sacrificio que soportamos con el fin de obtener reconocimiento o para asegurarnos un mejor renacimiento.

    La generosidad sin estar etiquetada con un precio, sin expectativas o límites, nos permite vislumbrar la cuarta visión o sello, que es que la liberación, la iluminación, está más allá de los conceptos.

    Si midiéramos la perfección de una acción virtuosa, tal como la generosidad, según estándares materiales – cuánta pobreza logra eliminar -, nunca podemos alcanzar la perfección. La pobreza y los deseos de las personas pobres son infinitos. Incluso los deseos de una persona adinerada son infinitos; de hecho, los deseos de los seres humanos nunca pueden ser satisfechos completamente. Pero según Siddharta, la generosidad debe ser medida por el nivel de apego que uno tiene
    a aquello que se está dando y al “yo” que lo está dando. Una vez que haz reconocido que el yo y todas sus posesiones son impermanentes y que no tienen una naturaleza verdaderamente existente, tendrás desapego, y esa es la perfección de la generosidad o una generosidad perfecta. por esta razón, la primera acción que se incentiva en los sutras Budistas es la práctica de la generosidad.

    Un entendimiento más profundo del karma, la pureza y la no violencia.

    El concepto de karma, también cae dentro de estos cuatro sellos. Cuando se reúnen determinadas causas y condiciones, y no hay obstáculos, las consecuencias o efectos se producen. La consecuencia es karma. Este karma es acumulado a través de la conciencia – la mente, o el yo -. Si este “yo” actúa con ira o agresividad, se genera karma negativo. Si un pensamiento o acción es motivado por amor, tolerancia, y el deseo de que los demás sean felices, se genera karma positivo.

    No obstante, la motivación, la acción y el karma resultante son como un sueño, una ilusión. Trascender el karma, positivo y negativo, es nirvana. Toda acción así llamada positiva, que no esté basada en estos cuatro sellos, es sólo rectitud o virtud; pero no es en un sentido último, el camino de Siddhartha. Aún si dieras de comer a todos los seres hambrientos del mundo, si actúas en completa ausencia de estos cuatro sellos, entonces sólo será una semilla positiva, pero no el camino a la iluminación. De hecho puede suceder que haya sido un acto recto dirigido a alimentar y fortalecer el ego.

    Es debido a estos cuatro sellos que los Budistas pueden practicar la purificación. Si uno piensa que se ha manchado con karma negativo o que es débil de carácter o “pecador”, y se frustra por ello, el pensar que esos obstáculos que siempre entorpecen el camino de la realización, entonces uno puede encontrar consuelo en saber que ellos son compuestos y por tanto impermanentes, y por lo mismo, purificables. Por otra parte, si uno siente que carece o le falta habilidad o mérito, puede encontrar consuelo en saber que el mérito puede ser acumulado mediante la realización de actos positivos, porque la falta de mérito es impermanente y por tanto, modificable.

    La práctica Budista de no violencia, no es simple sumisión acompañada de una sonrisa o una actitud dócil. La principal causa de la violencia es el aferramiento que uno pueda tener por una idea extrema, tal como la justicia o la moralidad. Esta fijación, generalmente proviene de un hábito de mantener visiones dualistas, tales como bueno y malo, feo y hermoso, moral e inmoral. La inflexible creencia de superioridad moral de uno mismo, consume todo el espacio que podría permitir la empatía hacia los demás. Se pierde la sanidad. Al comprender que todas estas visiones o valores son compuestos e impermanentes, tal como lo es la persona que los sostiene, la violencia es abandonada y dejada a un lado. Cuando no tienes ego, no tienes aferramiento a un yo, jamás hay razones para ser violento. Cuando comprendemos que nuestros enemigos están bajo la poderosa influencia de su propia ignorancia y agresividad, cuando comprendemos que están atrapados en sus hábitos, se hace mucho más fácil perdonarlos por sus molestos comportamientos y acciones.  De manera similar, si una persona de un hospital psiquiátrico nos insulta, no tiene sentido que nos enojemos. Cuando trascendemos la creencia en los extremos del dualismo, hemos trascendido las causas de la violencia.

    Los cuatro sellos: un conjunto unitario… un pack

    En el Budismo, toda acción que establezca o refuerce los cuatro sellos o visiones, es un recto camino. Incluso las prácticas aparentemente ritualistas, tales como encender incienso o practicas meditacionales esotéricas y mantras, están diseñadas para ayudarnos a enfocar nuestra atención en uno o en todos los sellos.

    Cualquier cosa que contradiga los cuatro sellos, incluyendo las acciones que puedan parecer amorosas y compasivas, no forman parte del camino. Incluso la meditación en la vacuidad puede volverse pura negación, nada más que un camino nihilista, si ésta no está en concordancia con los cuatro sellos.

    Decimos que estos sellos son “verdades” porque simplemente son hechos. No son creaciones ni elaboraciones; no son una revelación mística del Buda. No son cosas que se hicieron válidas sólo después de que el Buda las enseñara. Vivir en base a estos principios no es un ritual ni una técnica. No pueden ser calificadas de morales o éticas, y nadie puede apropiárselas como patrimonio exclusivo. No existe tal cosa como un “infiel” o un “blasfemo” en el Budismo porque no hay nadie ante quien rendir fe, insultar o dudar. Con todo, aquellos que no son concientes de o no reconocen estos cuatro hechos/sellos, son considerados ignorantes por los Budistas. Tal ignorancia no es causa de juicio moral. Si alguien no cree que los seres humanos llegaron a la luna, o piensa que la Tierra es plana, un científico no diría que es un blasfemo, sino simplemente ignorante. De la misma forma, si no reconoce estos cuatro sellos, no es un infiel. De hecho, si alguien lograra probar que la lógica de estos cuatro sellos es defectuosa, que el apego al yo en realidad no es sufrimiento, o que algunos elementos desafían la impermanencia, entonces los Budistas deberían de buena gana seguir ese camino. Y esto es así porque lo que buscamos es la iluminación, y la iluminación significa la realización de lo verdadero. Sin embargo, en todos estos siglos no ha surgido ninguna prueba que invalide estos cuatro sellos.

    Si ignoras estos cuatro sellos, pero insistes en considerarte Budista nada más que por un enamoramiento con las tradiciones, entonces eso sería una devoción superficial. Los maestros Budistas piensan que cualquiera sea la etiqueta que elijas para definirte a ti mismo, a menos que tengas fe en estos sellos, continuarás viviendo en un mundo ilusorio, creyéndolo sólido y real. Aunque tal creencia puede proveer temporalmente la dicha de la ignorancia, últimamente siempre conduce a alguna forma de inquietud o angustia. Gastarás todo tu tiempo solucionando problemas y tratando de deshacerte de la inquietud. Tu constante necesidad de solucionar problemas se convertirá en una especie de adicción. ¿Cuántos problemas has solucionado sólo para ver cómo empiezan a surgir otros? Si eres feliz con este ciclo, entonces no tienes motivo para quejarte. Pero cuando te das cuenta que nunca llegarás a un final en este solucionar problemas, ese es el comienzo de la búsqueda de la verdad interior. Si bien el Budismo no es la respuesta a todos los problemas temporales e injusticias sociales del mundo, si ocurre que estás en búsqueda y sucede que tienes química con Siddhartha, entonces puede que encuentres que estos sellos tengan sentido. Si ese es el caso, deberías considerar en seguirlo seriamente.

    La riqueza dentro de la renuncia

    Como seguidor de Siddhartha, no tienes necesariamente que imitar todas y cada una de sus acciones – no necesitas irte a escondidas mientras tu esposa está durmiendo -. Muchas personas piensan que Budismo es sinónimo de renuncia, de abandonar y dejar atrás el hogar, la familia y el trabajo, adoptando el camino de un asceta. Esta imagen de austeridad en parte se debe al hecho que un gran número de Budistas veneran a los mendicantes de los textos y enseñanzas Budistas, tal como los Cristianos admiran a San Francisco de Asís. No podemos evitar impresionarnos ante la imagen del Buda caminando a pie en Magadha con su cuenco de mendicante, o ante la imagen de Milarepa en su cueva, subsistiendo a base de sopa de ortigas. La serenidad de un sencillo monje Burmés aceptando limosnas cautiva nuestra imaginación.

    Pero también existe toda una completa y diferente variedad de seguidores del Buda: el Rey Ashoka, por ejemplo, quien bajó de su carruaje real, adornado con perlas y oro, y proclamó su deseo de difundir el buddhadharma a través del mundo.
    Se arrodilló en el suelo, tomó un puñado de arena, y prometió que construiría tantas estupas como granos de arena hubiesen en su mano. Y de hecho mantuvo su promesa. De modo que uno puede ser un rey, un comerciante, una prostituta, un drogadicto, o el jefe ejecutivo de una oficina y aún así aceptar y reconocer los cuatro sellos. En esencia, no es el acto de dejar atrás el mundo material lo que los Budistas abrigan, sino la habilidad de ver nuestro aferramiento habitual a este mundo y a nosotros mismos, y renunciar a ese aferramiento.

    A medida que comenzamos a entender los cuatro sellos, no nos deshacemos necesariamente de las cosas; sino que empezamos a cambiar nuestra actitud hacia ellas, y por tanto, también cambia su valor. El sólo hecho de que poseas menos cosas que otras personas, no quiere decir que seas más puro moralmente o más virtuoso. De hecho, la humildad misma puede ser una forma de hipocresía. Cuando comprendemos la falta de esencia y la impermanencia del mundo material, la renuncia deja de ser una forma de auto-flagelación. No significa que seamos duros con nosotros mismos. La palabra “sacrificio” cobra un sentido diferente. Teniendo este entendimiento, todas las cosas se vuelven tan significativas como la saliva que escupimos al suelo. No nos somos sentimentales con la saliva. La pérdida de esa clase de sentimentalismo es un camino de dicha/gozo, sugatha. Cuando la renuncia es entendida como gozo, las historias de muchas otras princesas Indias, príncipes y líderes militares que alguna vez renunciaron a sus vidas de palacio se vuelven simplemente extravagancias.

    Este amor por lo verdadero y esta veneración por los buscadores de lo verdadero es una antigua tradición en países como la India. Incluso en la actualidad, en vez de menospreciar a los renunciantes, la sociedad India los venera con el mismo respeto con el que nosotros veneramos a los profesores de Harvard y Yale. Aun cuando la tradición se está perdiendo en esta época de dominio de la cultura corporativa, todavía puede encontrarse sadhus desnudos, cubiertos de cenizas, que han abandonado la práctica de las leyes del éxito para volverse mendicantes vagabundos. Me llega a poner la piel de gallina el ver como la sociedad India respeta a estas personas, en vez de ahuyentarlos como si fuesen mendigos desgraciados o pestes (…) En vez de venerar lo verdadero y venerar los sadhus, esta es una época que venera los billboards y la liposucción.

    Adoptando la sabiduría, abandonando las morales distorsionadas

    Al leer todo lo anterior, puede que estés pensando: “Yo soy generoso y no tengo mucho apego a mis cosas”. Y puede que sea cierto que no seas avaro, pero en medio de tus generosas actividades, si alguien llega y se va con tu lápiz preferido, es muy probable que te molestes tanto que te den ganas de arrancarle una oreja. O puede que te sientas totalmente descorazonado si alguien te dice: “¿Eso es todo lo que puedes dar?”. Cuando damos, solemos quedar atrapados en la noción de “generosidad”. Nos aferramos al resultado – si no es un buen renacimiento, al menos el reconocimiento en esta vida, o tal vez sólo una placa en el muro. También he conocido muchas personas que creen que son generosas sólo porque han dado dinero a cierto museo, o incluso a sus propios hijos, de quienes esperan una lealtad de toda la vida.

    Si no es acompañada por los cuatro sellos o visiones, la moralidad puede – igualmente – distorsionarse. La moralidad alimenta el ego llevándonos a volvernos puritanos y a juzgar a otros cuya moralidad es diferente a la nuestra. Fijados y aferrados a nuestra versión de la moralidad, menospreciamos y miramos en menos a los demás y tratamos de imponerles nuestra ética, aunque eso signifique quitarles su libertad. Shantideva, el gran erudito y santo Indio, quien fue príncipe pero abandonó su reino, enseñó que es imposible para nosotros, evitar no encontrarnos con alguna cosa no virtuosa, pero si aplicamos aunque sea uno solo de los cuatro sellos, estaremos protegidos de toda no virtud.

    Si piensas que todo Occidente es en cierta manera satánico o inmoral, será imposible de conquistar y rehabilitar, pero si dentro de ti tienes tolerancia, eso equivale a una conquista. No puedes cubrir la tierra entera para que sea más suave al caminar con tus pies desnudos, pero al usar zapatos te proteges a ti mismo de toda superficie áspera, dura o molesta.

    Si podemos entender los cuatro sellos no sólo intelectualmente, sino además en nuestra experiencia, comenzaremos a liberarnos de la fijación a las cosas que son ilusorias. Esta libertad es lo que llamamos sabiduría. Los Budistas veneramos la sabiduría por sobretodo lo demás. La sabiduría abarca y permea la moralidad, el amor, el sentido común, la tolerancia y el vegetarianismo. La sabiduría no es un espíritu divino que buscamos en lugar fuera de nosotros. Primero la invocamos a través del escuchar las enseñanzas sobre los cuatro sellos – no aceptándolos lisa y llanamente, sino analizándolos y contemplándolos. Si estás convencido de que este camino aclarará parte de tu confusión y que te proveerá algún alivio, entonces puedes empezar a poner en práctica la sabiduría.

    En uno de los métodos de enseñanza Budista más antiguos, el maestro les da a sus discípulos un hueso y la instrucción de contemplar su origen. A través de esta contemplación, eventualmente el discípulo ve el hueso como el resultado final del nacimiento, el nacimiento como el resultado final de la formación kármica, la formación kármica como el resultado final del deseo, etc. Convencidos a fondo por la lógica de la causa, condición y efecto, empiezan a aplicar atención plena a cada situación y cada momento. Esto es lo que conocemos como meditación. Las personas que nos traen esta clase de información y entendimiento son venerados como maestros, porque aun cuando ellos tienen una profunda realización y podrían vivir felizmente en el bosque, están dispuestos a quedarse entre nosotros y explicar la visión a aquellos que todavía están en la oscuridad. Debido a que esta información nos ayuda a liberarnos de todo tipo de contratiempos, tenemos una apreciación instantánea por quien nos da la explicación. Por este motivo, como Budistas rendimos homenaje al maestro.

    Una vez que has aceptado la visión de manera intelectual, puedes aplicar cualquier método que profundice tu entendimiento y realización. En otras palabras, puedes utilizar cualquier técnica o práctica que te ayude a transformar tu hábito de pensar que las cosas son sólidas, en el hábito de reconocerlas como compuestas, interdependientes, e impermanentes. Esto es la verdadera meditación y práctica Budista, no sólo sentarse como si fueses un pisapapeles.

    Aunque sabemos intelectualmente que vamos a morir, este conocimiento puede verse eclipsado por algo tan pequeño como un cumplido casual. Alguien hace un comentario sobre lo lindo que se ven los nudillos de nuestras manos, y al instante siguiente ya estamos tratando de encontrar formas de conservar estos nudillos. De pronto, repentinamente, sentimos que tenemos algo que podemos perder. En la actualidad, estamos constantemente bombardeados con muchas cosas nuevas por perder y por ganar. Más que nunca necesitamos contar con métodos que nos recuerden y nos ayuden a acostumbrarnos a la visión, tal vez colgar un hueso humano en el espejo retrovisor, si no afeitarnos la cabeza y retirarnos en una cueva. Combinadas con estos métodos, la ética y la moral se vuelven muy útiles. La ética y la moral puede que sean secundarias en el Budismo, pero son importantes en cuanto nos acerquen a lo verdadero. Pero aunque alguna acción pueda parecer virtuosa y positiva, si nos aleja de los cuatro sellos, el mismo Siddhartha advirtió que la abandonemos.

    El té y la taza: la sabiduría dentro de la cultura

    Los cuatro sellos son como el té, mientras que todos los medios para actualizar o realizar estos sellos/verdades – prác
    ticas, rituales, tradiciones, y características culturales – son como la taza. Los medios hábiles y los métodos son observables y tangibles, pero la verdad o lo verdadero, no lo es. El desafío es no dejarse llevar por la taza. Las personas suelen estar más inclinadas a sentarse derechamente en un lugar tranquilo, en el cojín de meditación, que a contemplar qué vendrá primero, el día de mañana o la próxima vida. Las prácticas externas  son perceptibles, de manera que la mente es rápida en etiquetarlas como “Budismo”, mientras que la noción de que “todas las cosas compuestas son impermanentes” no es tangible y es difícil de etiquetar. Es irónico el hecho que la evidencia de la impermanencia está a nuestro alrededor en todas partes, sin embargo, no se nos hace evidente.

    La esencia del Budismo trasciende la cultura, pero es practicado por muchas diferentes culturas, las cuales utilizan sus tradiciones como la taza que contiene y sostiene las enseñanzas. Si los elementos de estas identidades o formas culturales, ayudan a otros seres sin causar daño, y si no contradicen los cuatro sellos, entonces Siddhartha alentaría tales prácticas.

    A través de los siglos, se han producido muchísimas clases y estilos de tazas, y por muy buenas que sean las intenciones detrás de ellas, y por muy bien que ellas puedan funcionar, se vuelven un estorbo si nos olvidamos del té que hay dentro. Aun cuando su propósito es contener la verdad, tendemos a enfocarnos más en los medios que en el resultado.

    Así, las personas van de un lado a otro con tazas vacías, u olvidan beber su té. Nosotros, los seres humanos, podemos quedar hechizados o al menos distraídos, por la ceremonia y lo pintoresco de las prácticas culturales Budistas. El incienso y las velas son cosas exóticas y atractivas; la impermanencia y la ausencia de yo [ausencia de existencia inherente] no los son. El mismo Siddhartha dijo que la mejor forma de veneración es simplemente recordar el principio de la impermanencia, el sufrimiento de las emociones, que los fenómenos carecen de existencia inherente, y que nirvana está más allá de los conceptos.

    Ahora que el Budismo está floreciendo en Occidente, he escuchado de personas que están alterando las enseñanzas Budistas para hacerlas encajar en el pensamiento moderno. Si hay algo que pueda adaptarse, eso serían los rituales y los símbolos, no la verdad misma. El mismo Buda dijo que su disciplina y sus métodos deben ser adaptados apropiadamente según la época y el lugar. Pero los cuatro sellos no necesitan ser adaptados o modificados, y es imposible hacerlo de ninguna manera. Puedes cambiar la taza, pero el té permanece puro. Después de haber sobrevivido 2.500 años y haber viajado más de 10 mil kilómetros desde el árbol Bodhi en la India hasta Times Square en la ciudad de New York, la noción de que “todas las cosas compuestas son impermanentes” sigue siendo aplicable. La impermanencia sigue siendo impermanencia en Times Square. No puedes distorsionar ni acomodar estos cuatro sellos; no existen excepciones sociales o culturales.

    Practicando la armonía

    Dejando a un lado las verdades profundas, hoy en día incluso las verdades más prácticas y evidentes son ignoradas. Somos como monos que habitamos en el bosque y defecamos en cada rama de la que nos colgamos. Todos los días escuchamos a las personas hablando acerca del estado de la economía, sin reconocer la conexión entre la recesión y la avaricia. Debido a la avaricia, los celos y el orgullo, la economía jamás se volverá lo suficientemente fuerte para asegurar que toda persona tenga acceso a la satisfacción de las necesidades básicas de la vida. El lugar que habitamos, la Tierra, cada vez se contamina más. He conocido gente que condena a los antiguos gobernantes y emperadores, y a las antiguas religiones como la fuente de todos los conflictos. Pero el mundo moderno y secular no la hecho nada mejor; y es que ha hecho algo, eso ha sido empeorar las cosas. ¿Qué es lo el mundo moderno ha hecho mejor? Uno de los principales efectos que han producido la ciencia y la tecnología es la capacidad de destruir el mundo más rápidamente. Muchos científicos creen que todos los sistemas vivientes y todos los sistemas que soportan y alimentan la vida en la Tierra se están deteriorando.

     

    Es hora que las personas, nosotros mismos, le dediquemos algunos momentos a la reflexión sobre temas espirituales, aun cuando no tengamos tiempo para sentarnos en un cojín, aun cuando nos avergoncemos de dar a conocer nuestras inclinaciones religiosas a nuestros amigos seculares.

    Contemplar en la naturaleza impermanente de todo lo que experimentamos y en las dolorosas consecuencias del apego al yo, nos brinda paz y armonía – si no a todo el mundo, al menos a nuestra propia esfera -.

    Nota: Texto de Dzongsar Jamyang Khyentse Rinpoche “What Makes You a Buddhist?” Shambhala Sun, Enero de 2007

    (http://www.shambhalasun.com/index.php?option=com_content&task=view&id=3025&Itemid=0),

    Traducido por Yeshe Jungne (Fernando Williams), para beneficio de todos los seres sintientes.

  • Solicitud especial por la salud del Ven. Changspa Rigzin

    Estimados Amigos/Practicantes,

    Nos hemos informado del
    lamentable estado de salud de Lama Changspa (Jampa) Rigzin, importante
    maestro de Mahamudra del Linaje Drikung Kagyu, quien ayer, en medio de
    su visita a Chile, en el centro de retiros Changspa Ling, en Pucón,
    sufrió una trombosis cerebral, el día de ayer.

    Les pedimos por
    favor a aquellos que han recibido la transmisión y/o la iniciación de
    Dorje Drollo, poder realizar dicha practica para remover cualquier
    obstáculo a la salud que pueda tener Lama Changspa y ayudarlo de alguna
    forma para superar la dificil situacion por la que esta pasando en
    estos momentos. Tambien es posible hacer Tara Verde o Guru Yoga de
    Padmasambhava para este efecto.

    Les agradecemos a todos desde ya su colaboración.

    Un
    abrazo.

    Movimiento Rime Chile.

  • Enseñanza Budista dictada por S.S. el XIV Dalai Lama en Chile

    Enseñanza Budista dictada por S.S. el XIV Dalai Lama en Chile

    ENSEÑANZA BUDISTA Dictada por S.S. el XIV Dalai Lama en Chile
    6 de Mayo 2006
    Traducción: Gerardo Abboud
    Transcripción: Eric Tanter
    Revisión: Luisa Pinto y Marcelo Díaz
    Comité Editorial  Centro Budista Tibetano Choe Khor Ling
    (el texto original se encuentra el sitio web del Centro Choe Khor Ling http://www.budismotibetano.cl)
    Con el propósito de mantener la tradición tibetana de recitar oraciones previo a recibir enseñanzas, la organización dispuso en internet un libro de oraciones y una copia en formato de sadhana al costado del sillón de Su Santidad. Además, entre el público se preparó un lugar especial para aquellas personas que lo desearan, se pudieran sentar en un cojín sobre el piso.Ante la invitación de hacer oraciones previo al comienzo de la enseñanza, Su Santidad se dirige a la audiencia.

    IntroducciónNo es necesario que hagamos oraciones.  Deseo hacer una introducción al budismo, de esta forma tendremos una conexión a través de las enseñanzas del Dharma. Al final recitaremos unas oraciones para generar la mente de la iluminación.  Por favor, levanten la mano los que son budistas o que están practicando budismo.

    Alzan sus manos una parte importante de la concurrencia.

    Las tradiciones espirituales

    Todos quienes tenemos una concepción de “yo”, queremos ser felices y no sufrir. Esta afirmación no solamente es cierta para los seres humanos, sino además todos los animales y otros seres tienen esa noción de “yo”. Sin embargo, como el ser humano tiene una inteligencia más sofisticada, capaz de razonar y generar ideas, en su búsqueda por alcanzar la felicidad y eliminar el sufrimiento, ha desarrollado sistemas o caminos espirituales, al contrario de los animales y otros seres.  Si consideramos dos tipos de sufrimiento, el que se experimenta a nivel físico y otro a nivel mental, las tradiciones espirituales se han desarrollado en el género humano para detener y contrarrestar ese sufrimiento y encontrar una salida al mismo. A su vez, las tradiciones espirituales están relacionadas principalmente con el sufrimiento mental, y nosotros los humanos, debido a las enormes preocupaciones y actividades que ocurren en nuestra mente, adoptamos una tradición espiritual en la cual depositamos nuestra confianza y tomamos refugio en ella, con la esperanza de que este refugio nos ayudará a calmar esas preocupaciones y agitaciones de nuestra mente. Y es por eso que en todas las tradiciones espirituales ocurre esa relación de refugio: la gente que la practica toma refugio en su propia tradición religiosa.  Las tradiciones espirituales tienen sus propias filosofías, pero también esas filosofías están en función del desarrollo de cualidades humanas tales como el amor, la bondad, la compasión, la ética, y otras.

    Desde el punto de vista filosófico se puede hablar de la existencia de tradiciones que basan su filosofía en un Dios creador, también llamadas religiones teístas, y las que no consideran a un Dios creador o tradiciones no teístas. Dentro de las tradiciones no teístas, hay dos clases de escuelas filosóficas. Unas sostienen la existencia de un alma, o atman o principio autoexistente, y otras que no aceptan ese principio. Dentro de las tradiciones no teístas que no aceptan la existencia de una entidad independiente y concreta, están los budistas.

    A partir de los diferentes grados de sutileza acerca de la inexistencia del ego o de esta entidad independiente y concreta, en el budismo se han formado cuatro escuelas filosóficas. Además, desde el punto de vista de la amplitud de la misión y de nuestra actitud budista, se han formado tres vehículos o senderos, lo que en sánscrito se conocen como yanas.

    Breve reseña del budismo

    Desde un punto de vista histórico, el Buddha Shakyamuni impartió lo que se llama el primer giro de la rueda de enseñanzas o Dharma, que constituyó la enseñanza más famosa y renombrada. Sin embargo, con posterioridad dio nuevos giros, de acuerdo a las características de algunas personas o individuos. En general se puede hablar de dos giros principales.  Este primer giro de la rueda de la enseñanza, que es el más difundido, también está registrado. Es el más conocido y constituye la estructura básica del budismo. En este giro, Buddha impartió lo que se llama la enseñanza de las Cuatro Nobles Verdades. Los otros dos giros, que constituyen una segunda clase de transmisión de enseñanzas, desde un punto de vista histórico, son menos difundidos que el primero.  Las enseñanzas del primer giro, se difundieron esencialmente en Sri Lanka, Tailandia, Camboya, y otros lugares, las cuales tienen su origen en lo que se llama la tradición Pali; idioma en la cual fueron registradas. Y a medida que pasó el tiempo, y una vez de que se elevó el nivel intelectual de los discípulos, comenzaron las enseñanzas en sánscrito.

    Buddha comenzó a dar las enseñanzas en sánscrito, y llegado el momento, se creó la Universidad de Nalanda, que fue una institución de enorme prestigio en el estudio de las enseñanzas budistas, cuyos trabajos se desarrollaron en base al idioma sánscrito.

    De esta forma, grandes eruditos emergieron de esta universidad, tales como el gran maestro Nagaryuna, que existió en el siglo I y II, su discípulo principal Aryadeva y así como Arya Asanga, Vasubandhu, y otros enormes grandes eruditos como Dharmakirti, que fue un gran lógico.  A partir de las enseñanzas impartidas en Pali y luego en sánscrito y una vez que el budismo se hubo desarrollado, se comenzó a difundir a muchos países tales como China en el siglo III y de ahí a Corea, Japón, Vietnam, y en el siglo VII llegaron a Tibet. Las enseñanzas que llegaron a Tibet fueron principalmente de la tradición que provenía de Nagaryuna.  En general, se puede decir que las cuatro tradiciones espirituales budistas que se desarrollaron en el Tibet, si bien tienen ciertas diferencias, todas provienen de la Escuela Madhyamika o Enseñanza del Camino Medio promulgada por Nagaryuna.  Desde el Tibet, el budismo se propagó a Mongolia, y también a la República Rusa, y a dos o tres países más. Esa corriente provino de las enseñanzas que se habían difundido en Tibet.

    También, al norte de la India, y a la parte norte de Nepal, llegaron enseñanzas provenientes del Tibet; así como también a Bután. Se puede decir entonces que el número de practicantes del budismo tibetano, el cual se difundió a partir del budismo que existía en Tibet, fueron doce o trece millones de personas.

    El potencial benéfico de todas las tradiciones religiosas

    Aunque existen muchas tradiciones religiosas, algunas teístas y otras no teístas, en realidad todas tienen un mismo objetivo que es el de beneficiar a los seres humanos. Y a pesar de sus diferencias filosóficas, todas las religiones tienen como objetivo desarrollar el aspecto de amor y afecto, que es una condición natural que tenemos los seres humanos. En ese sentido, las religiones proveen sistemas para hacer que este amor y compasión, que es una facultad natural que tenemos, se desarrolle y crezca cada vez más. Y en eso todas las religiones coinciden.  Cuando hablamos de las tradiciones, y en sus fundamentos filosóficos, se forman dos corrientes principales: aquellas que enfatizan el estudio de la filosofía, y aquellas otras que enfatizan el aspecto contemplativo espiritual.

    Todas las religiones proponen el desarrollo del amor y la compasión, pero se diferencias en sus metodologías de enseñanza en donde cada una de ellas tiene su práctica única o peculiar Creo por ello, que lo mejor es continuar la tradición espiritual que tenemos por herencia, aquella religión con la cual tenemos afinidad, o aquella con la cual estamos acostumbrados a practicar, que hemos heredado de nuestra cultura, de nuestra tradición. Me parece que lo más conveniente es que uno se mantenga en su propia religión tradicional.

    Por ejemplo, en el caso de ustedes en Chile, la cultura fundamental o básica provino de Europa y por lo tanto, la religión más difundida es el catolicismo. Lo que quiero decir es que si uno en su propia tradición heredada es católico, entonces lo que aconsejo es que uno continúe siendo católico, porque en general, cambiar de religión trae muchas dificultades o problemas.

    Sin embargo, somos millones de personas las que habitamos este mundo, lo que implica que hay diferentes disposiciones mentales y aspiraciones entre nosotros, y puede ocurrir que alguien tenga un interés por una religión que no sea la heredada por su cultura, como por ejemplo en nuestro caso en Tibet.

    Aunque el 95% de las personas son budistas, hace algunos siglos se introdujo el Islam, por lo tanto hay practicantes musulmanes, de igual forma se introdujo el cristianismo y hay tibetanos que son cristianos.

    Esta situación responde a sus disposiciones mentales, por ello es correcto que si lo creen conveniente cambien. De la misma manera, si a pesar de tener una tradición religiosa que va de acuerdo a su cultura alguien no está satisfecho con ella y siente interés por el budismo, por lo que propone, sus estudios, su profundidad y otros aspectos, y debido a este interés quiere cambiar de religión, eso también es lógico.

    O también puede haber personas que no tengan un particular interés o atracción por una religión, pero al encontrar las enseñanzas budistas, estas lo impactan por sus características exclusivas, por su profundidad, por todo lo que está proponiendo, y debido a ese interés también deciden volverse budistas. Esto también es lógico y correcto.

    Como ésta es una reunión para dar una enseñanza budista y considerando que hay muchos budistas en la audiencia, lo que va a ocurrir hoy, es una explicación de estas enseñanzas. Por otro lado, también hay muchos que no son budistas, pero que han acudido por interés o curiosidad para a ver que es lo que dice o propone el budismo, y de esa manera también abrirse a las enseñanzas budistas y tener un entendimiento más profundo de lo que ellas transmiten.

    Enseñanza Budista

    Si queremos definir al budismo en cuanto a su punto de vista, a su visión, y también a su conducta, entonces podemos decir que la visión budista es lo que se conoce como la interdependencia o el origen dependiente de los fenómenos. Por otro lado, la conducta budista es la compasión, que implica la ausencia de violencia, la no violencia.

    Interdependencia

    Cuando nos referimos a la interdependencia, lo que queremos decir es que todos los fenómenos, en realidad, surgen en base a causas, es decir que son dependientes de algunas causas para que ocurran. Por lo tanto, se habla de un origen dependiente. Cuando consideramos el futuro, el futuro ocurre en base al presente, y cuando consideramos el presente, el presente es un resultado de lo que ha ocurrido en el pasado, es decir que, cuando lo miramos de este punto de vista, las cosas ocurren a través de una causa, y en base a esa causa ocurre un efecto que es el resultado de la misma. Es decir, que todo ocurre en esa función de causa y efecto.

    Impermanencia

    Además, una característica de la idea de interdependencia es la de cambio o impermanencia de los fenómenos, los cuales pueden cambiar de dos maneras. Existe un cambio que es sutil, y un cambio que es más evidente o grosero. El cambio sutil nos cuesta un poco más de entender porque es algo que requiere más investigación, pero el cambio grosero es algo que podemos evidenciar con mucha facilidad. Lo vemos en la naturaleza, en el cambio de las estaciones, como una estación pasa a otra, también lo vemos en la naturaleza, en muchas expresiones en las cuales las cosas cambian.

    De igual forma, si tomamos nuestro cuerpo como objeto de análisis, vemos que nuestro cuerpo cambia constantemente, que pasa de ser el cuerpo de un niño al de un adolescente, después al de un adulto, luego envejece, y finalmente muere. Lo que demuestra que también nuestro cuerpo se va modificando, porque está sujeto al cambio.

    En esta misma línea, si consideramos el caso del tiempo, también sucede lo mismo. Cuando decimos que pasó un año, el año está constituido por meses, los meses por días, los días por horas, y las horas por minutos, y los minutos por segundos. Si no hubiese un cambio de segundo a segundo, entonces no podría haber un cambio durante una hora, ni tampoco un cambio durante un día, y así sucesivamente.

    Es decir, que cuando comenzamos a analizar la naturaleza cambiante de los fenómenos, podemos ver que en realidad todo cambia de instante a instante, porque si no fuera así, si algo no cambiara de instante a instante, si hubiera algún período constituido por varios instantes en los cuales no ocurriera absolutamente ningún cambio, entonces podríamos decir que un segundo no ha cambiado nada en absoluto. Es decir, siguiendo esa lógica, existiría un minuto en el cual no habría sucedido cambio alguno, y en base a ese minuto se podría hablar de una hora en la cual tampoco hubo ningún cambio, y de la misma forma llegar a un día, a un mes, a un año y así sucesivamente. Sin embargo, eso no se condice con la realidad.

    Por lo tanto, podemos concluir que todos los fenómenos cambian, y que el cambio ocurre a un nivel muy sutil, de instante a instante, es decir, que los cambios se producen en cada instante en la naturaleza y en todos nosotros. Incluso desde el punto de vista de la física nuclear, cuando se investiga la naturaleza de la materia, es posible ver que todo está en movimiento, que todo está cambiando constantemente. De tal forma, que a medida que se profundiza en su investigación, los nuevos hallazgos de la física cuántica están demostrando algo que no era tan evidente, lo que es el cambio sutil o la impermanencia sutil de todos los fenómenos, pero en una forma concreta, no en una forma que requiera cierta aplicación o efecto para ser demostrada.

    Dicho nuevamente, ya se está observando en forma evidente como el cambio ocurre a un nivel extremadamente sutil.  Ahora bien, cuando consideramos esta ley de que todas las cosas cambian, pero a nivel de los cambios groseros o burdos, es decir aquellos que vemos por una experiencia directa, sabemos que es en base a ciertas condiciones, que ocurren los cambios. Por ejemplo, debido al cambio del clima es que empiezan a surgir nuevos brotes de lo que se ha plantado, o distintos tipos de frutos y por lo tanto, a un nivel así de evidente y obvio, se nota que los cambios ocurren en base a distintas condiciones. Sin embargo, se vuelve más complicado cuando lo empezamos a analizar desde el punto de vista del cambio sutil, de la impermanencia sutil, esa que va cambiando de instante a instante. Porque en ese caso es más difícil de ver que es lo que causa que ocurra un cambio entre un instante y otro.

    Porque en ese caso no podemos hablar de una condición separada que esté afectando a un instante para que cambie al instante siguiente, sino que por su propia naturaleza, el cambio ocurre de instante a instante. Por lo tanto, se puede hablar que de cierta manera, al analizar un fenómeno a nivel sutil, la causa del cambio y el efecto del cambio ocurren simultáneamente, y eso es la propia naturaleza del cambio.

    Relación entre causa y efecto

    Cuando hablamos acerca de la causa de un fenómeno, tenemos que analizar como tiene que ser esa causa para que ocurra un cambio y siguiendo esa lógica podemos decir que la causa tiene cualidades. La primera es que la causa es de naturaleza cambiante o dicho de otro modo, la causa no puede ser algo permanente, porque si la causa fuera algo permanente no podría dar como efecto algo cambiante. Por lo tanto, la causa misma tiene que ser cambiante por naturaleza.  En segundo lugar, cuando hablamos de que algo existe, una vez que surge ese algo, automáticamente muere. O sea que, dentro de la causa misma, que da origen a algo, esa causa tiene en forma natural un segundo componente que es la cualidad de cesación. Porque al decir que algo se origina, automáticamente implica que algo va a dejar de existir. Por lo tanto, la causa dentro de si misma tiene la característica de la cesación.  En tercer lugar, la causa tiene que ser coincidente en calidad con el efecto, porque si tuviéramos una causa que no tuviese ninguna afinidad con el efecto, entonces éste no estaría relacionado con la causa y se produciría cualquier cosa en base a cualquier causa, y esto no ocurre en la naturaleza. Es decir, que para cada fenómeno, el efecto y la causa están relacionados por un mismo tipo de calidad o un mismo tipo de elemento. O sea que existe una sincronía entre la causa y el efecto en cuanto a su calidad.  Finalmente, está la negación de esto, vale decir, que no puede haber un efecto que no tenga relación con la causa, en el sentido de que no tengan un mismo tipo de afinidad.  Por lo tanto, las características de impermanencia, cesación, sincronía y negación, definen a una causa a partir de la cual se origina algo, así como al efecto que depende de esa causa. Es por ello que cuando en el budismo se habla de origen dependiente, normalmente se realiza una explicación clara de lo que significa una causa para que genere un efecto que corresponda a esa causa.

    Las Cuatro Nobles Verdades

    Esta relación entre causa y efecto es algo importante de comprender, tanto como componente como base de lo que se llama las Cuatro Nobles Verdades, y que tiene relación con nuestro propio sufrimiento. Es decir, que nosotros en realidad lo que deseamos es no sufrir, lo que queremos es evitar el sufrimiento y esto es una característica básica de todos los seres sintientes.

    Entonces, primero tenemos que considerar si podemos eliminar el sufrimiento, si podemos ser libres de él o no. Luego tenemos que identificar el sufrimiento para saber si hay una posibilidad de liberarnos de él. Dicho de otro modo, para liberarnos del sufrimiento tenemos que saber cuál es el origen, cuál es su causa, porque como lo hemos visto anteriormente, el sufrimiento, tal como otro fenómeno, surge de una causa. Así lograremos entender que al conocer la causa del sufrimiento y eliminando esa causa, podremos terminar con el sufrimiento.

    Porque al eliminar una causa, su efecto también se elimina.  Una vez identificada la causa del sufrimiento, entonces podemos saber que existe una posibilidad de liberarnos de ese sufrimiento, ya que estamos aspirando justamente a ese estado libre de sufrimiento que es lo que significa el estado de felicidad eterna o permanente. Eso es posible, porque es posible eliminar la causa del sufrimiento. Y con eso llegamos a la tercera noble verdad. El sufrimiento es la primera noble verdad, el origen o la causa del sufrimiento es la segunda noble verdad, o sea, efecto y causa. Y ahora estamos hablando de la tercera noble verdad que es la verdad de la felicidad eterna.

    La felicidad ocurre sólo si somos capaces de eliminar el sufrimiento y sus causas, y eso es posible, eso es la cesación del sufrimiento conocida como la tercera noble verdad. Ahora, podemos preguntarnos cómo es posible. Es posible, ya que si eliminamos la causa del sufrimiento, vamos a alcanzar ese fruto que es el estado de felicidad permanente. Pero ¿de qué forma podemos actuar para eliminar esa causa? ¿Hay algún sistema que nos lleve a eso? La respuesta está incluida en la cuarta noble verdad, que es el camino a través del cual llegamos a la cesación del sufrimiento, que sería la tercera noble verdad.  O sea que si ustedes ven, estas cuatro nobles verdades, Buddha las enseñó de manera de marcar primero el efecto, y luego la causa. Las dos primeras están relacionadas al sufrimiento, destacando el efecto que es el sufrimiento que experimentamos, y luego la causa que es la segunda noble verdad. Lo mismo sucede con las dos últimas verdades, en las cuales primero se enuncia el resultado o efecto que es el estado de liberación del sufrimiento o de felicidad permanente, y después se marca cual es la causa que conlleva a ese estado que sería el camino, la práctica del camino. Esa es la forma en la cual Buddha presentó las cuatro nobles verdades, en las cuales vemos la relación de causa y efecto.

    Doce vínculos del origen dependiente: Primera y segunda Noble Verdad

    Volviendo a las cuatro nobles verdades y ahora considerando con más detalles la primera y la segunda, es decir la verdad del sufrimiento y la verdad del origen del sufrimiento, en el budismo se explica que esas dos están contenidas en lo que se llama la ley de origen dependiente, de doce vínculos o las doce etapas de progresión en cuanto a este origen dependiente.  El primer eslabón que da origen a esta cadena es la ignorancia (1). Ignorancia significa el desconocimiento de algo, y también tiene dos aspectos: uno es el mero desconocimiento de algo, y otro es la ignorancia que se manifiesta a partir de una concepción o visión errónea de lo que está sucediendo. Entonces en el primer caso, que es un mero desconocimiento, ahí no hay mucha acción, porque es más bien un estado neutro aunque también genera algún tipo de karma o acción. Pero básicamente el mayor karma está generado a partir del otro tipo de ignorancia que es la ignorancia en la cual lo que se va gestando es una idea equivocada, una cognición equivocada de las cosas y a partir de ahí sí que se genera karma, o queda la base para que se genere karma. O sea que la base de toda la cadena es la ignorancia.

    El segundo eslabón  se conoce como percepción o impulso (2) y se genera a partir del segundo tipo de ignorancia que es más compleja y está basada en una percepción o cognición errónea de la realidad, en el cual, a partir de percepciones que son placenteras se produce una reacción de apego y a partir de percepciones que son desagradables, hay una reacción de rechazo, y a partir de percepciones de algo que no es ni agradable ni desagradable hay un reacción que es indiferente o neutra. De esta manera, descrito en forma muy simple, estamos hablando de tres tipos de experiencias, pero en las que están incluidos además todos los tipos de percepciones que puedan existir.   Adicionalmente, cuando hablamos de percepción con impulso estamos hablando de que ya hay una acción, y esa acción es lo que se llama el karma. El karma es una acción y cuando hablamos de acción estamos hablando de que hay un efecto, un resultado, por aquello que nos ha impulsado a hacer la acción. De esta manera realizamos una acción que es positiva o negativa, de acuerdo a ese impulso y en el mismo momento de realizada la acción, ésta termina. Por ejemplo, si yo quiero decir algo, la acción verbal de decir una palabra o una idea o lo que fuera, se completa al momento en que yo termino de expresarla. Lo que queda después de esa acción es una impresión en la conciencia, una impresión que queda como una propensión o un esquema habitual albergado en la continuidad de nuestra conciencia, y que constituye una causa que también tiene la potencialidad de dar un fruto, o de manifestarse en un efecto.

    O sea que el tercer eslabón es el de la conciencia (3) que está albergando los resultados de las acciones que nosotros hemos hecho.   En un principio, el fin de la acción se constituye en causa que queda dentro de la conciencia, marcándola y dejando una impresión. El resultado que ocurre a partir de esa causa puede manifestarse después de unos días, después de unos meses, en esta misma vida, en la próxima, o después de muchas vidas, pero en algún momento se va a manifestar cuando las condiciones se den. O sea que estamos hablando de que el karma tiene dos aspectos: por un lado está la causa, porque es ella quien queda almacenada en nuestro continuo mental y por otro está el efecto que es el que va a dar lugar cuando el tiempo haya trascurrido. De esta manera, ocurre el tercer eslabón, el eslabón de la conciencia.

    Hemos visto entonces el de la ignorancia, el del impulso o del karma, y en tercer lugar el de la conciencia. Estos doce eslabones se aplican a la primera verdad del sufrimiento y a la segunda verdad del origen del sufrimiento.  Hemos visto entonces que en el tercer eslabón, el eslabón de la conciencia, están los dos aspectos: por un lado está la conciencia de causa que es aquella impresión que ha recibido la mente a través de la acción, el segundo eslabón que es el karma, y por otro lado el resultado de esta acción, que constituye una causa, que va a ser el fruto de esa causa que está incluida también como parte de esa conciencia, por eso es que se habla de la conciencia causal y la conciencia de efecto.

    En este análisis, es conveniente pasar del tercer eslabón, al décimo eslabón, que es el de la existencia (10), el cual se refiere a que los resultados de nuestras acciones nos llevan a experimentar un cierto tipo de existencia. Estas acciones que dejan una impresión, en realidad pueden madurar como se ha dicho, en la próxima vida o pueden tardar varias vidas, pero llegado el momento, aquello que condiciona el tipo de existencia que vamos a tener, es alguna acción que nosotros hemos hecho en el pasado y que corresponde al tercer eslabón, o el segundo eslabón que queda almacenado en esa conciencia.

    Cuando hablamos de existencia, decimos que ella está determinada por diferentes actitudes. Hay actitudes que de cierta manera son reconfortantes para alguien, y que se experimentan como un intenso deseo, el cual está relacionado con una forma de ver las cosas que en última instancia se basa en el hedonismo. Esta forma de ver las cosas nos puede llevar a no admitir los verdaderos atributos que las cosas tienen, porque se niega todo; o bien está la otra posibilidad, que es la exageración, es decir aquella que asigna cualidades a las cosas que en realidad no tienen, como por ejemplo afirmar que uno tiene una existencia eterna y que esa existencia eterna es real.

    A partir de lo señalado, podemos decir que el intenso deseo hace que uno se sienta satisfecho, porque uno sabe o cree saber que hay una existencia futura eterna y por lo tanto, uno se apega a este punto de vista. Esto es más bien un tipo de satisfacción que ocurre a nivel mental; pero también esta la satisfacción relacionada al dolor, que ocurre a nivel físico como lo habíamos visto. A partir del intenso deseo que surge por la experiencia física del dolor, ocurre una intención de auto aferramiento que conduce a un tipo de existencia. Y estas son las llamadas emociones aflictivas, las cuales son un componente importante de toda esta cadena.

    Ahora volvamos al intenso deseo (8) que es el octavo eslabón. Ese intenso deseo parte de un sentimiento o sensación. La sensación si es placentera produce un deseo de adquirir el objeto placentero, o puede como hemos dicho ser una sensación desagradable, generando una conducta de aversión. Esto que llamamos sensación en si misma, es el séptimo eslabón, sensación (7), que puede ser agradable, desagradable o neutro, y que gatilla  el deseo de posesión. Pero la sensación no ocurre sin causa, sino que ocurre porque hay un contacto entre nuestro órgano sensorial, el objeto que está siendo percibido y la conciencia sensorial correspondiente. Por ejemplo, si vemos un objeto visual, está nuestro órgano visual que es el ojo y la conciencia visual que los conecta y en base a eso hay un contacto entre nuestra mente y ese objeto que estamos percibiendo, que es la base para que ocurra una sensación, agradable o no. O sea que también es la base o la causa que da origen a un próximo eslabón.

    El sexto eslabón es el contacto (6). Para que ocurra el contacto también necesitamos las fuentes sensoriales (5) que es el conjunto de todo lo que hace a nuestra percepción: los cincos sentidos, los cincos órganos de los sentidos, y las cinco conciencias de los sentidos. Y ese es el quinto eslabón que constituye la base para que ocurra un contacto con el objeto.

    Este quinto eslabón que es la fuente de lo sensorial se basa en el nombre y la forma (4), en donde la percepción de cualquier forma va acompañada de un nombre que la clasifica. Es lo que da la base o fundamento a los fenómenos.  Resumiendo, podemos decir que el estado de nombre y forma (4) da la base a la fuente de los sentidos (4), a su vez la fuente de los sentidos dan la base para que ocurra el contacto (6), de ahí surge la sensación (7), luego surge el deseo intenso (8), de ahí surge el aferramiento o apego (9) y finalmente eso termina en la existencia (10). O sea que vemos como cada uno de los eslabones lleva al otro y finalmente termina produciendo algún tipo de existencia.  Cuando hablamos de la existencia basada en todos los eslabones anteriores, significa que tomamos un cierto tipo de existencia que conlleva a un nacimiento (11) dentro de ese ámbito de existencia. Cuando nacemos, automáticamente por ese hecho, comienza un proceso de cambio que lleva al envejecimiento y muerte (12) que sería el doceavo eslabón. Con esto completamos todo el círculo de los doce vínculos o eslabones de la cadena de interdependencia.

    O sea que, de estos doce, el primero que es la ignorancia (1), el octavo que es el intenso deseo (8) y el noveno que es el de la fijación o apego (9), constituyen las emociones aflictivas o destructivas. El segundo, que es el impulso (2), y el décimo que es la existencia (10), forman lo que se llama el karma. Las emociones aflictivas junto al karma constituyen el origen del sufrimiento, la segunda noble verdad. Y todos los demás eslabones que restan (3, 4, 5, 6, 7, 11, 12), corresponden a la primera noble verdad del sufrimiento. Esto quiere decir que estos doce eslabones cubren las dos primeras nobles verdades del sufrimiento y del origen del sufrimiento.

    Liberación del Sufrimiento: Tercera noble verdad

    Cuando consideramos la primera y la segunda noble verdad, vemos que el sufrimiento existe cuando nacemos, envejecemos, enfermamos y morimos, habiendo tres tipos de sufrimiento: el sufrimiento propiamente dicho, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento presente en todos los fenómenos condicionados. En realidad todo esto es algo que nos causa mucho pesar, y si además lo llegamos a considerar como una característica propia nuestra o inherente, entonces al querer trascenderlo y liberarnos de él, lo único que podríamos llegar a pensar es decir “bueno, entonces opto por el suicidio”. Pero tenemos que ver las cosas desde otro punto de vista, porque al analizar en profundidad el mundo externo fenoménico, así como a nosotros mismos, nuestros cuerpos y demás objetos, al tratar de encontrar un primer origen o causa primordial del mundo o de nuestro cuerpo, no vamos a conseguirlo.

    Cuando mediante un análisis se intenta buscar hacia atrás la causa que provoca un efecto, con el propósito de conocer el origen de cada uno de los fenómenos, en realidad, podemos ver que existen dos maneras en que esto puede ocurrir. Por un lado, si aceptamos la existencia de un origen o comienzo de las cosas, entonces tendríamos que aceptar la fuente de origen como algo substancialmente existente, desde la cual surge toda la progresión de existencia de las cosas o en otro caso algún ente creador que de origen a toda esa progresión de existencia. Pero mediante un análisis filosófico y lógico, en ninguno de los casos podemos llegar a una conclusión que los pueda validar. Por lo tanto, podemos decir que las cosas no tienen un comienzo u origen, que nuestros cuerpos también no tienen un comienzo, y de la misma forma, este razonamiento se aplica a nuestra conciencia que es una cosa inmaterial. Nuestra conciencia también no tiene comienzo y al mismo tiempo tampoco tiene fin, sino que es una corriente constante de conciencia sin fin. Por lo tanto, la idea de suicidio no soluciona nada, porque lo único que hacemos es cortar esta vida, pero nuestra conciencia continua, porque así como no tiene comienzo, tampoco tiene fin.  Si nuestro sufrimiento es envejecimiento y muerte, la única manera de liberarnos de él es no nacer, pero hemos visto que el nacimiento está causado por el karma y las emociones destructivas, tales como el apego, el deseo, y las demás que se han expuesto. Por lo tanto, tenemos que reconocer que la existencia es como una rueda, en donde los doce eslabones de la cadena de origen dependiente originan la rueda de la vida, la rueda de la existencia, porque realmente es como una rueda que va girando constantemente, y que se va perpetuando a si misma.

    En cada día, en cada momento estamos generando una innumerable cantidad de momentos de ignorancia, que dan lugar también a una innumerable cantidad de karmas, y también esos constituyen una innumerable cantidad de efectos que van a madurar en algún momento. O sea que, realmente, si permanecemos dentro de todo este ciclo que es como una rueda que constantemente gira y se perpetua a si misma, no vamos a poder encontrar un fin al sufrimiento, porque no hay forma de cortarla.  Pero esta rueda que si bien se perpetúa a si misma y constituye el ciclo de nuestra existencia desde un tiempo sin principio y que de esta forma ha venido reproduciendo existencias en nosotros, tiene un punto débil, tiene un talón de Aquiles, y este es el de la ignorancia. Dicho de otra forma, si vemos que hay una rueda que está girando y queremos pararla, quizás no la podamos parar simplemente con las manos. Pero si sabemos que esa rueda tiene un orificio en el cual es muy débil y podemos penetrar en él con algo que la bloquee, entonces vamos a poder detener el giro de esta rueda. De la misma manera ocurre con esta rueda de la existencia, el punto débil es el de la ignorancia. Y ¿por qué la ignorancia?, porque es el primer eslabón, es el eslabón que da origen a todos los eslabones sucesivos que están encadenados unos con otros, pero que tienen su comienzo en la ignorancia.

    Cuando hablamos de ignorancia, estamos hablando del desconocimiento a cerca de la verdadera naturaleza de la realidad. Eso es lo que significa ignorancia. El desconocimiento de la verdadera naturaleza de la realidad es lo que genera los otros eslabones, y estos otros se van reproduciendo para generar más momentos de ignorancia que en si mismos producen, más karma, más impulso, más de los demás eslabones, y así se van perpetuando.   Ahora si encontramos una forma de bloquear esa ignorancia o de hacer que llegue a su fin, entonces estaremos encontrando una forma de interrumpir esta sucesión de eslabones que son los que producen la rueda de nuestra existencia. Entonces, primero debemos preguntarnos si hay una forma o no de eliminar esa ignorancia que es la madre de toda la cadena.

    Como la ignorancia es el desconocimiento de la naturaleza de la realidad, si llegamos a un conocimiento directo de la naturaleza de la realidad, a una verdadera vivencia de lo que es esa naturaleza, de esa forma entonces eliminaremos la ignorancia, y lograremos nuestro cometido que es eliminar también el sufrimiento, ya que, como hemos visto, esta cadena es la que causa el origen del sufrimiento.

    Entonces, ya estamos acercándonos a la tercera noble verdad que es la cesación del sufrimiento. ¿Cómo ocurre la cesación del sufrimiento? Solamente puede ocurrir si interrumpimos esta rueda de la existencia, y esta interrupción solamente puede ocurrir si eliminamos la ignorancia que es la madre que da origen a toda la misma. Entonces la cesación del sufrimiento consiste en la eliminación de la ignorancia y esa es la tercera noble verdad a la cual podemos llegar.

    El Camino Espiritual: Cuarta Noble Verdad

    Sin embargo, necesitamos un método que nos lleve a la eliminación de la ignorancia. Ese método es la realización o la vivencia de la vacuidad, definiendo vacuidad como la verdadera naturaleza de todos los fenómenos y de toda la existencia. Cuando logramos conocer la vacuidad en forma directa, es decir, cuando logramos la realización espiritual de tener una completa vivencia de la vacuidad, entonces eliminamos la ignorancia; y con ello se eliminan también todos los otros eslabones. Entonces, cuando tenemos un acercamiento de la vacuidad, debilitamos la ignorancia, y a medida que la ignorancia se debilita, se reduce también el karma y las propensiones o semillas que van almacenándose en nuestra conciencia, y con ello todos los eslabones van disminuyendo.  Y cuando logramos la completa vivencia de la vacuidad, en ese momento cortamos definitivamente con la ignorancia. En ese momento, el resultado de esta cadena que en una dirección parte de la ignorancia y resulta en la primera y segunda noble verdad, la del sufrimiento y la de su causa, al tener la vivencia de la vacuidad, logramos eliminar la ignorancia y como consecuencia de ello toda la cadena se va desarmando, desembocando en la tercera noble verdad, que es la cesación del sufrimiento.

    O sea que esta misma cadena explica en un sentido la generación de la rueda de la existencia condicionada por la ignorancia y el sufrimiento, y en otro sentido explica también las últimas nobles verdades, ya que a partir de la eliminación de la ignorancia toda esa cadena se desarma y nos lleva a la cesación del sufrimiento, que es la tercera noble verdad.

    Volviendo a la cadena de doce eslabones, si vemos el primero que es la de la ignorancia y también las tres emociones destructivas que son la ignorancia (1), el deseo (8) y el apego (9); estas tres lo que hacen es determinar el karma o el tipo de acciones (2) y los efectos de las acciones (3) que ejecutamos. Además, el karma que se genera está contaminado, es un karma impuro y por eso nos mantiene en este ciclo de existencia dominado por la ignorancia y el sufrimiento. Pero una vez que hemos eliminado la ignorancia y alteramos la cadena, esto no quiere decir que la conciencia desaparece, ya que ella continúa su corriente natural. Lo que si eliminamos son aquellos elementos que hacían que esa conciencia generara causas y condiciones para el sufrimiento, porque al eliminar la ignorancia, que es la base y la causa fundamental del sufrimiento, no quiere decir que ya no haya acción.  Una persona que ha eliminado la ignorancia, desde ese momento tampoco tiene apego (9) e intenso deseo (8) y al sacar estos tres, los demás eslabones de la cadena continúan manifestándose en esa persona iluminada, que es aquella que tiene la realización espiritual de comprender la naturaleza de la realidad. Esa persona sigue ejecutando acciones y esas acciones que hace producen karma, pero no es un karma contaminado como el caso anterior, sino que es un karma que no produce ningún tipo de consecuencias negativas, es un karma positivo, virtuoso. Y cuando toma un renacimiento, también experimenta un tipo de existencia, pero al estar libre del karma negativo y de la ignorancia, debido a sus aspiraciones altruistas, toma un nacimiento que le permita continuar sus actividades altruistas.  O sea que un ser iluminado también nace y por supuesto también envejece, aunque sea una persona de altísima realización espiritual. En realidad su cuerpo envejece, pero hay que considerar qué es lo que siente con ese envejecimiento. También Buddha Shakyamuni llegó a una avanzada edad y por supuesto su cuerpo mostró síntomas o signos de envejecimiento, eso también aparece en una persona que tiene una realización espiritual.

    Pero de cualquier manera, lo que quiero decir con esto, es que al eliminar la ignorancia, lo que desaparece es la ignorancia (1), el intenso deseo (8) y el apego (9). Sin embargo, la cadena continúa pero en una dirección virtuosa, que es lo que ocurre con aquella persona que tiene la realización de la vacuidad.  Los Tres Entrenamientos: Cuarta Noble VerdadUna vez que hemos entendido que la ignorancia es la causa de toda esta cadena y que es el causante de todo nuestro sufrimiento, entonces generamos la intención interna de eliminar la ignorancia y ese sentimiento interno es lo que se llama el estado de renuncia.  En relación a la ignorancia, el hecho de verla como un enemigo, produce el sentimiento de querer liberarnos de la misma. Ese sentimiento es la renuncia y es por ese deseo de eliminar la ignorancia y las otras emociones destructivas, que adoptamos una ética y una disciplina, los cuales son uno de los tres entrenamientos del budismo. El entrenamiento de la ética budista se realiza tanto a nivel mental, verbal y físico siguiendo las enseñanzas budistas. Pero para que este entrenamiento se lleve a cabo de la mejor manera posible y sea efectivo, nuestra mente no puede estar distraída, porque en nuestro estado mental actual, nuestra mente nos domina. En cambio tenemos que llegar a ser los amos de nuestra mente y para eso necesitamos el desarrollo de la atención mental, del estado de alerta, a partir del cual lograremos que nuestra mente pueda permanecer en calma, y así llegar a una estado de atención en un solo punto, el cual se logra con la práctica de la meditación, que es el segundo entrenamiento enseñado por Buddha.  Una vez que logramos una mente ya en calma y que puede permanecer quieta en un solo punto sin distracción, entonces debemos desarrollar el conocimiento que nos acerque al estado de comprensión de la naturaleza o estado real de los fenómenos, aquel conocimiento que comprende la inexistencia del ego, así como la inexistencia de una entidad inherente e independiente en todas las cosas. Ese conocimiento de la inexistencia de la característica de identidad, es lo que se llama la sabiduría trascendente, y eso es lo que constituye la cuarta noble verdad del sendero, en cuya practica lo que cultivamos y desarrollamos es la inteligencia que nos llevará al conocimiento de la realidad, que es lo que finalmente va a erradicar la ignorancia. Y ese es el tercer entrenamiento enseñado por Buddha, el del conocimiento, la inteligencia o sabiduría. Estos tres entrenamientos entonces son la disciplina y ética, la meditación, y la sabiduría.  Desarrollando Compasión: BodhichittaEso es lo que hace el budismo. Ahora, cuando nuestra preocupación comienza con el reconocimiento de nuestro sufrimiento y el anhelo de liberarnos del él, empezamos también a considerar la condición de los demás seres. Deseamos eliminar el sufrimiento y su causa, el origen del sufrimiento, pero también empezamos a contemplar la situación de los demás seres que coinciden con nosotros en anhelar la felicidad y no querer sufrir. Entonces a partir de esa comprensión, comienza a desarrollarse en nosotros un estado de empatía y de compasión hacia los demás seres a quienes vemos dominados por la ignorancia, dominados por sus emociones negativas. No es un tipo de compasión normal, común y corriente, sino que es una compasión que comienza a crecer con mucha intensidad, ayudada también por el conocimiento, la inteligencia o sabiduría. De esa forma, se desarrolla una compasión de tal envergadura que nos hace dedicarnos completamente al camino, que es la cuarta noble verdad, con la motivación de alcanzar el estado de Buddha, el estado de iluminación, de perfección completa. Porque sólo de esa forma vamos a poder ayudar a los demás seres de una manera más efectiva. Y eso es lo que se llama la Bodhichitta, que es la mente de la iluminación, la mente del despertar y es justamente esa Bodhichitta la que incluye el logro de los dos propósitos, que es la liberación personal o estado de Buddha, y también la liberación de los demás. Porque desde ese estado de Buddha trabajaremos para llevar también a los demás seres al estado de liberación. La Bodhichitta entonces es la aspiración para alcanzar la iluminación para el beneficio de los demás seres.

    [PREGUNTAS]

    P: ¿Cómo se elimina el ego?  R: Cuando hablamos de ego, estamos hablando del carácter de entidad independiente inherente que percibimos en nosotros mismos como personas, y también en todos los fenómenos, como algo que realmente les corresponde. Entonces se habla de dos tipos de identidad: identidad de las personas e identidad de los fenómenos. Cuando hablamos de la eliminación del ego estamos hablando que tiene que abarcar ambos casos. En realidad esto tiene que ver con la eliminación de la ignorancia como se ha explicado. Para ello entonces se estudia la vacuidad, que es la naturaleza de todos los fenómenos, uno comienza recibiendo enseñanzas sobre la vacuidad, a partir de las cuales uno empieza a reflexionar sobre el significado de esas enseñanzas y de esa manera las comprende más profundamente. Y a medida que las va comprendiendo más profundamente, a medida que la vacuidad se va entendiendo con más profundidad, naturalmente también esa fijación en la existencia inherente e independiente de entidad en uno mismo y en las personas va disminuyendo. Junto con esto también se desarrolla una actitud contraria a la que habitualmente tenemos, que es la de favorecerse a uno mismo antes de los demás, y se revierte porque nos entrenamos para dedicar nuestro afecto más a los demás que a nosotros mismos. O sea que, cuando revertimos esa actitud y desarrollamos esa cualidad de estar más preocupado por el bienestar de los demás que por nosotros mismos, también eso resulta en una disminución del egoísmo y del egocentrismo. O sea que cuando practicamos esos dos sistemas del estudio de la vacuidad y del desarrollo del altruismo hacia los demás seres, estos son dos factores que van eliminando el ego.

    P: ¿Se puede ser católico y budista al mismo tiempo o simultáneamente?  R: En un principio, sí, no hay ningún problema en practicar ambas tradiciones, ser católico y ser budista, porque hay muchas cualidades que son comunes, practicar el amor, la compasión, el contentamiento, y la disciplina y las demás cualidades son comunes, y entonces no hay discrepancias a ese nivel. Pero llega un momento en que, cuando en el budismo uno ya llega a analizar la naturaleza de la realidad y comienza a hablar en términos de la vacuidad y la interdependencia de todos los fenómenos y demás, ahí ya comienza a aparecer diferencias que son difíciles de conciliar con la otra tradición. Por eso, a menudo cuando me comparto con amigos cristianos, también algunos de ellos monjes cristianos, en el momento en que se empiezan a interesar en estos aspectos de la vacuidad o de la interdependencia, yo les digo “estos son asuntos budistas, en realidad mejor no meterse con ellos”. Lo mismo sucede con los encuentros que tenemos budistas con católicos y cristianos en los cuales también aprendemos mucho de su propia tradición, pero cuando en el ámbito católico se empieza a hablar de Dios creador y demás, también les digo “bueno esos son asuntos de los católicos, mejor que los budistas no se metan en eso”.

    P: ¿Cómo podemos sentir compasión por aquellos seres que más odiamos?  R: Como mencioné anteriormente, hay una forma de compasión que es natural a todos nosotros, pero también hay otra forma de compasión que se desarrolla con influencia también del conocimiento, y que es una compasión excepcional, una compasión imparcial, que está dirigida a todos por igual, y que sólo puede ocurrir cuando se la desarrolla sistemáticamente con la influencia del conocimiento. Cuando uno está desarrollando ese tipo de compasión, al encontrarse con alguien que odiamos o algún enemigo que nos causa daño, desde la perspectiva de esa compasión, vemos que esa persona, en su actuar, está generando mal karma, que va a resultar en su sufrimiento, y entonces nuestra preocupación está más bien dirigida a las consecuencias negativas que va a tener esa persona a través de su actuar, y el resultado. Es decir que, en vez de sentir odio, uno siente compasión por esa persona por lo que va a sufrir, por lo que esta haciendo en este momento. Hay un sentimiento de empatía en ese caso producto de nuestro entrenamiento en este segundo tipo de compasión, y debido a eso es que cuando nos encontramos con un enemigo lo vemos como un maestro que nos está ayudando a desarrollar esta compasión.

    P: ¿Cómo podemos controlar las emociones negativas?  R: Las emociones negativas en si mismas son muy sofisticadas y muy tercas y, por lo tanto, aquello que las puede contrarrestar también tiene que ser muy sofisticado. Pero las emociones destructivas están basadas en la ignorancia, y la ignorancia no es una base válida. Por lo tanto, si bien al principio la fuerza para contrarrestar esas emociones negativas quizás sea débil, igual está sustentada en una base que es válida, que es la base del conocimiento. Por lo tanto, si desarrollamos estas medidas o antídotos con los cuales vamos a contrarrestar las emociones destructivas, porque están sustentadas en una base valida, a partir de la influencia de la sabiduría pueden llegar a tener una fuerza, una intensidad muy grande con la cual podemos contrarrestarlas. Esta es la forma con la cual podemos eliminar las emociones negativas. Por eso en el budismo el aspecto de la sabiduría es vital y una de las características peculiares del budismo es la de utilizar la inteligencia humana en su mayor extensión para con ello poder contrarrestar las emociones negativas. Por eso siempre les digo a mis hermanos y hermanas budistas que deben estudiar, que no es suficiente simplemente recitar algunas oraciones, mantras, o leer unos textos de oraciones, eso no es suficiente.

    [ORACIONES]  Estas oraciones que vamos a recitar en conjunto (que todos tienen), para los que son budistas, esas oraciones tienen el significado al cual ellos están acostumbrados, para los que no son budistas, sino que pertenecen a otra religión, cuando lean “Buddha, Dharma, Sangha” simplemente reemplácenlo por el objeto de su propia creencia. Y bueno, aquellos que no son religiosos lo que cuenta en la recitación de esas oraciones es una intención de dedicar nuestras energías en esta vida siempre en la dirección de beneficiar a los demás seres de cualquier forma en la que podamos hacerlo posible. Eso es lo que debe primar cuando recitamos esta oración:

    Anhelando liberar a todos los seres  Siempre tomaré refugio  En Buddha, Dharma y Sangha  Hasta alcanzar la completa iluminación.  Con entusiasmo por la sabiduría y la compasión, Hoy en presencia de Buddha  Genero la mente de la iluminación  Para el beneficio de todos los seres.  Mientras perdure el espacio, Mientras existan los seres, Hasta entonces que yo también permanezca, Para eliminar el sufrimiento del mundo.

  • Anana Sutta : El Sutra sobre estar libre de Deudas

    Anana Sutta : El Sutra sobre estar libre de Deudas

    Anguttara Nikaya IV.62 Anana Sutta Estar Libre de DeudasEntonces Anathapindika, el laico, fue donde el Bendito, y al llegar habiéndose inclinado ante él, se sentó a un lado. Mientras estaba sentado allí, el Bendito le dijo: “ Hay estos cuatro tipos de gozo, que pueden ser logrados en la temporada apropiada, en las ocasiones apropiadas, por un laico que disfruta los placeres de los sentidos: Cuales son estos cuatro? El Gozo de tener, el gozo de (hacer uso de) la riqueza, el gozo de estar libre de deudas, y el gozo de estar libre de culpas.

    “¿y cual es el gozo de tener? Esta el caso donde un hijo de buena familia cuya riqueza ha sido ganada a través de su esfuerzo y su emprendimiento, amasada a través de la fuerza de sus brazos, acumulada a través del sudor de su frente, justa riqueza, rectamente ganada. Cuando el piensa : “ Tengo riqueza ganada a través de mi esfuerzo y mi emprendimiento, amasada a través de la fuerza de mis brazos, acumulada a través del sudor de mi frente, justa riqueza, rectamente ganada”, experimenta gozo, experimenta alegría. Esto es lo que se llama el gozo de tener.”¿y cual es el gozo de (hacer uso de) la riqueza? Esta el caso donde el hijo de una Buena familia, usa la riqueza  ganada a través de su esfuerzo y su emprendimiento, amasada a través de la fuerza de sus brazos, acumulada a través del sudor de su frente, justa riqueza, rectamente ganada, y comparte esta riqueza y acumula mérito.  Cuando el piensa : “ Uso la riqueza ganada a través de mi esfuerzo y mi emprendimiento, amasada a través de la fuerza de mis brazos, acumulada a través del sudor de mi frente, justa riqueza, rectamente ganada, Yo comparto esta riqueza y acumulo merito”, experimenta gozo, experimenta alegría. Esto es lo que se llama el gozo de hacer uso de la riqueza.

    “¿y cual es el gozo de estar libre de deudas? Esta el caso donde el hijo de una buena familia no tiene deudas, ni grandes ni pequeñas con nadie en absoluto. Cuando piensa “No tengo deudas, ni grandes ni pequeñas, con nadie en absoluto”. Experimenta gozo, experimenta alegría. Esto es lo que se llama, el gozo de estar libre de deudas.

    “¿y cual es el gozo de estar libre de culpas?  Esta el caso donde un noble discípulo posee el estar libre de culpas del kamma corporal, el estar libre de culpas del kamma verbal, y del estar libre de culpas del kamma mental. Cuando piensa “Poseo el estar libre de culpas del kamma corporal, el estar libre de culpas del kamma verbal, el estar libre de culpas del kamma mental” Experimenta gozo, experimenta alegría. Esto es lo que se llama el gozo del estar libre de culpas.

    “Estos son los cuatro tipos de gozo que pueden ser logrados en la temporada apropiada, en la ocasión apropiada, por un laico que disfruta de los placeres de los sentidos. ” Conociendo el gozo de estar libre de deudas,
    y rememorando el gozo de tener,
    disfrutando el gozo de la riqueza, el mortal
    entonces ve claramente con discernimiento.
    Viendo claramente — el sabio —
    que conoce ambos lados:
    sabe que estos no valen ni una decimosexta parte de la decimosexta parte del gozo del estar libre de culpas.

    Nota del Traductor: A pesar de estar el discurso en masculino, su aplicación es por igual a genero femenino. La palabra kamma es el pali del sanscrito Karma, mas conocido.

    Traducido del Ingles como borrador por Lotsawa Urgyen Lekshe Dayang, para su propia educación y práctica y para el beneficio de la educación y la práctica de otros.

    Sarva Mangalam!

     

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  • Devocion por Khenchen Palden Sherab (Nyingma)

    khenchen

    Devoción (1)

    Por Khenchen Palden Sherab

     Traducido al inglés por Khenpo Tsewang Dongyal, Rinpoche’sTurtle Hill

    10 de Noviembre de 1996

    De acuerdo al Abhidharma, la mente puede dividirse conceptualmente en dos: la mente principal o en sí y los eventos o sucesos mentales. La mente principal además puede dividirse en ocho conciencias, y en cuanto a los sucesos mentales, podemos distinguir 51 sucesos mentales. Esta tarde me gustaría hablar de la importancia de la devoción, la confianza y la certeza o certidumbre.
    La devoción, la confianza y la certeza son todas cualidades de la mente, no de los fenómenos externos; no existen fuera de las energías naturales de la mente. Otra forma de ver esto, es señalar que existen tres posibilidades básicas: la mente positiva, la mente negativa y la mente neutral. La devoción es una fuerza positiva muy poderosa. En relación a la vida espiritual, la devoción es una herramienta indispensable para el crecimiento, desarrollo y realización.
     

    La devoción a su vez se divide en tres clases. La primera se conoce como “interés”. Esto es cuando somos inicialmente atraídos por algo que se siente agradable y que parece ser bueno. La segunda se llama “aspiración”, y la tercera y más poderosa clase de devoción, se conoce como “confianza”. Por supuesto, interés, aspiración y confianza son todas cualidades de la mente, pero generalmente se manifiestan de forma secuencial: primero desarrollamos interés, luego la aspiración o deseo basado en ese interés y finalmente, la confianza surge como resultado de ver directamente las consecuencias beneficiosas de la devoción en nuestra propia vida.
     

    El interés, la aspiración y la confianza frecuentemente no están unidos; por lo general se encuentran dispersos en diferentes ámbitos de aplicación, de manera que surgen separadamente y en diferentes momentos. Nosotros necesitamos hacerlos uno en el fuego de la devoción; en unión – estas tres cualidades – son muy poderosas. Si no las fusionamos en la práctica, nuestra comprensión y nuestra realización espiritual serán muy débiles. Con el propósito de tener una confianza verdadera, las otras dos cualidades de interés y un deseo sincero, deben unirse mediante un objetivo común. Si el interés y el deseo permanecen como actividades separadas; entonces no poseerán el poder de transformación. Si tenemos un poco de interés de las enseñanzas, pero no mucho deseo para aplicar las prácticas que nos ayudarían a cambiar nuestra vida y purificar nuestras emociones negativas; la devoción es claramente algo débil. Sin estos tres elementos en unión, podremos esforzarnos mucho pero realizaremos muy poco. Para crecer y desarrollarnos espiritualmente, es muy importante mantener estas tres cualidades fusionadas en una sola intensidad devocional.
     

    Ahora voy a explicar un poco más en más detalle estos tres aspectos de la devoción:
     

    1. Interés: A través de observar al maestro y las cualidades evidenciadas por la práctica espiritual, y al escuchar el Dharma, naturalmente nos hacemos concientes de lo bien que se siente. Hay calma, una vibración tranquilizadora que es muy especial. Sin esfuerzo, espontáneamente, nos sentimos atraídos y cercanos. Este estado se conoce como interés. Nos sentimos movidos en una dirección hacia la que nadie nos ha forzado o presionado. Simplemente el entrar en contacto con la presencia de las Tres Joyas a través de ver sus cualidades y escuchar las enseñanzas, produce una sensación de mucha paz y una especie de intimidad con algo hermoso. Puede que nos sintamos como si estuviésemos regresando a casa.
     

    2. Deseo/Determinación: En este segundo paso, el interés inicial se intensifica volviéndose una fuerte motivación. En tibetano la expresión gö-pa significa desear. Esto es cuando pensamos “Realmente yo debería hacer esto”. Sentimos que debemos completar nuestro viaje a casa, atravesar la puerta y entrar. Tenemos una sensación alegre y gozosa de estar entrando. Esto nos lleva a una práctica muy firme y a una respuesta significativa ante la enseñanza. Habiéndonos abierto nosotros mismos, logramos un contacto íntimo con el Dharma, y continuamente profundizando en ese entendimiento.
     

    3. Confianza: Ésta proviene de un conocimiento práctico del Dharma, como la familiaridad que experimentamos cuando llegamos a casa. Nos sentimos muy relajados y tenemos total certeza respecto de aquello que es verdadero. Cuando al principio estábamos interesados, simplemente pensábamos “Qué agradable…” entonces después, a través de la inspiración, nos sentimos determinados a movernos en esa dirección. El nivel de la confianza es cuando de una vez por todas hemos llegado a casa realmente. Ya no tenemos ninguna duda ni indecisión. Hemos llegado a nuestro propio espacio y hemos alcanzado el punto de una confianza relajada. Ya no tenemos que seguir buscando ni deambular más, impulsados por los sentimientos de pobreza o insuficiencia. Estamos en paz. Nos sentimos completamente cómodos, finalmente somos capaces de disfrutar las riquezas que hay en nuestro propio hogar.
     

    La confianza es muy importante. Sin ella, no vamos a poder lograr la iluminación ni seremos capaces de ayudar a otros seres. La confianza nos da el coraje necesario para calmarnos, para relajarnos en la totalidad de lo que ya somos, de manera que podremos ver qué es lo que queda aún por realizar o lograr. Somos capaces de sentirnos a gusto mientras aprendemos a trabajar con la situación completa, participar creativamente en el mundo y ser de beneficio a otros. Este esfuerzo es sustentado por la meditación.
     

    La realización surge de la meditación, no del sólo estudio y el análisis. Mucha reflexión y análisis intelectual nos lleva solamente a más conceptualizaciones, una tras otra, hasta el punto en que únicamente estamos dando vueltas en torno a las verdaderas experiencias de la vida, arrastrados por una racionalización incesante.
     

    Morar y permanecer en conceptualizaciones es una condición inherentemente inestable. No encontraremos nada allí. Eventualmente el desequilibrio producido por un enfoque demasiado intelectual dará origen a más y más dudas. La energía de nuestro interés inicial y nuestra aspiración, se pierde en la proliferación de la abstracción y el análisis. Al aferrarnos a los conceptos, terminamos cayendo en la duda. Hay un proverbio Tibetano que dice: “La pericia [experticia] puede volverse otra forma de estupidez”.
     

    El involucrarse en análisis intelectuales y conceptualizaciones excesivas, estaremos constantemente llenos de dudas y vacilaciones. Al aferrarnos a los conceptos, únicamente rozamos la superficie del conocimiento y de las experiencias de la vida, obscureciendo las cualidades originales de una conciencia despierta activa y significativa. Hacer esto nos impide ser de beneficio para nosotros mismos y para otros seres.
     

    Tener confianza en el Dharma y fe en la sabiduría del amor y la compasión, eso en sí es la sabiduría misma. Son los medios para la total realización de nuestra naturaleza búdica y la capacidad para beneficiar a otros seres. Esta clase de confianza no es estúpida ni ignorante, sino que es el fruto de la claridad. Básicamente, la confianza surge a través de dos formas diferentes: la práctica y la meditación. Por práctica me estoy refiriendo a la recitación de mantras, visualizaciones y el cultivo del amor y la compasión. La meditación en este caso, es el proceso de establecernos completamente y relajarnos en nuestra verdadera naturaleza; el estado de total espaciosidad. La práctica y meditación continuas, generarán más y más confianza y ecuanimidad. Al establecernos en este entendimiento, regresando a casa de esta forma, comenzamos a sentirnos alegres y enriquecidos, tranquilos y cómodos. Toda noción de pérdida, insuficiencia o falta de plenitud se disuelve completamente. Con gran felicidad, podemos trabajar por el beneficio de todos los seres.
     

    El Buda señaló que el despertar de la fe o devoción, es el amanecer de la realización, como un gran rayo de luz surgiendo y brillando dentro del corazón. Sin devoción, jamás vamos a sentir ninguna clase de intimidad o contacto profundo entre nosotros y las enseñanzas o el linaje de maestros. Nos sentiremos separados y distanciados.
     

    La devoción nos inspira, nos aporta claridad, alegría y plenitud, ayudándonos a apreciar la riqueza y lo precioso de esta vida.
     

    El interés, el deseo/determinación y la confianza deben estar unidos en el calor de la devoción, de lo contrario no habrá iluminación. No sólo no seremos capaces de beneficiar a otros, sino que ni siquiera podremos beneficiarnos a nosotros mismos. Si no cultivamos ni tenemos presente estos tres aspectos de la devoción, estamos perdidos. La mente se desestabiliza fácilmente, y se vuelve emocionalmente inestable y confusa. Por tanto, la continuidad de un firme interés, deseo y confianza, es extremadamente importante. Una vez que hemos recibido enseñanzas y comenzamos a meditar y practicar, no nos olvidemos ni descuidemos estos tres aspectos, de otra forma, arruinaremos el crecimiento y desarrollo de la devoción.
     

    La devoción debe ser continua, creativamente involucrada y renovada en cada momento. El interés, el deseo y la confianza deben ser vividos y experimentados todos al mismo tiempo, simultáneamente. Con frecuencia las personas disfrutan de estas hermosas cualidades al principio, pero después de practicar por un tiempo, las cosas esencias de alguna manera se olvidan, abandonan o descuidan. Pierden un ingrediente o elemento muy importante y pierden el objetivo. En esos casos, la práctica no produce fruto alguno. Ser errático o irregular y perezoso realmente puede estropear la belleza de la fuerza motivante que acompaña los comienzos en la práctica.  La confianza de la devoción debe vivirse y experimentarse todo el tiempo, con gran alegría y profunda apreciación por estas bendiciones.
     

    Considera cuan precioso es cada aspecto de nuestra situación actual: hemos encontrado el Dharma y estamos en una posición en la que podemos recibir enseñanzas. Las oportunidades presentadas por el maestro, las bendiciones del linaje, son muy especiales. No son algo que suceda accidentalmente ni ocurren sin razón. Existen muchos factores, causas y condiciones, que contribuyen a esta única y especial ocasión. Todo se une de una manera tan bella. Tenemos muchas buenas razones para sentir gratitud y aprecio, para disfrutar plenamente las riquezas de nuestra situación y transmitir las bendiciones a otros. Este entendimiento, esta comprensión, nos da fuerzas, nos inspira confianza y devoción.
     

    Si constantemente meditas y practicas con devoción, lograrás la misma realización a la que llegaron todos los grandes maestros del pasado. Ellos nos ofrecen muy buenos ejemplos de la aplicación con determinación y desde el corazón, de estas tres fases de devoción, ya que ellos mismos siguieron estas mismas instrucciones que les estoy dando a conocer aquí. Poniendo en práctica las enseñanzas con esfuerzo y dedicación, obtuvieron resultados: alcanzaron la iluminación. Si hacemos lo mismo, realizaremos ese mismo fruto o resultado. Ellos son ejemplos excelentes, encarnando la clase de devoción más importante y avanzada que es lo que hemos estado llamando “confianza”.
     

    Cuando comenzamos a practicar, dejamos a un lado todos nuestros temores y expectativas, abandonándolas todas. No esperes grandes resultados inmediatamente, pero por otra parte, no dudes de lo inevitable del fruto ni dudes debido al temor del fracaso. Se valiente, más allá del temor. Realmente necesitamos confiar y tener seguridad en nuestros principios más elevados: la realidad del amor, la compasión y la sabiduría. Incluso los animales saben que éstas son actividades muy especiales. Cultivar el estado último del amor y la compasión es inseparable de la realización. Es éste entendimiento lo que se realiza o lo que es realizado. Sobre esta base, encontramos alegría y paz.  Confía y ten seguridad en el poder de estas cualidades y entonces continúa la práctica con confianza, coraje y compromiso, libre de vacilaciones, dudas y expectativas.
     

    Nuestro propósito es la iluminación: realizar la Budeidad y ayudar a todos los seres a lograr esa libertad. No podemos esperar que la Budeidad ocurra inmediatamente. Sin embargo, si seguimos el camino con devoción, esfuerzo alegre, confianza y compromiso, definitivamente nos estaremos acercando cada vez más cerca al completo despertar. Cada paso nos hace más cercanos a la iluminación, cada instante de práctica nos conduce hacia la actualización de la naturaleza búdica, y al logro de todas sus cualidades trascendentes.
     

    Una vez que hemos logrado entender bien sobre cómo llegar a una determinada ciudad, entonces cada paso que demos en esa dirección, nos llevará más cerca de ella. No podemos esperar a llegar a esa otra ciudad en cinco o diez minutos; eso es imposible. Si no llegas allí tan pronto o rápido como quisieras, no te desanimes ni pienses: “Ya llevo más de diez minutos caminando y todavía ni siquiera puedo ver la sombra de esa ciudad. Tal vez nunca pueda llegar hasta allá”. Simplemente continúa caminando con el corazón lleno de alegría y paz, disfrutando y apreciando todo el viaje con confianza y seguridad de que cada paso te está llevando más cerca.
     

    Si deseas aferrándote a lo máximo, a resultados inmediatos, tus expectativas se pueden convertir en una fuente de desaliento y rápidamente te encontrarás muy cansado. Perderás la confianza en ti mismo y quedarás exhausto por la sensación de no ser capaz de llegar allí. Tales sucesos pueden realmente perturbar nuestro crecimiento y desarrollo, además de bloquear e impedir cualquier avance o progreso hacia la iluminación. Sucumbir bajo la duda y la pérdida de la confianza en uno mismo, son grandes obstáculos para la realización.
     

    Esto se aplica no sólo a la realización espiritual, sino también al mundo común de todos los días. Si no tienes la más mínima confianza y hay mucha duda en tu mente, no podrás lograr mucho. Eso se debe a que la naturaleza de la duda es la pereza. Todas las formas de pereza no hacen más que retenernos. Tratamos de caminar hacia delante, pero la duda nos tira hacia atrás una y otra vez. Avanzamos tres pasos y retrocedemos siete. Hacemos el esfuerzo, parece como si estuviéramos moviendo sin problemas, pero durante todo el tiempo no hacemos más que ir adelante y atrás incesantemente, y nunca llegamos a ningún lado.
     

    Buda enseñó en muchas ocasiones que la naturaleza de la duda tiene dos caras. Una dice una cosa, y la otra dice bastante diferente. Sin un enfoque unidireccional, no vamos a poder realizar nada. En Tibet, los efectos de la duda se representan haciendo referencia a una aguja con punta en ambos extremos, lo cual es bastante inútil para coser cualquier cosa.
     

    Libres de la duda y armados de confianza en uno mismo, podemos comprometernos con la práctica de una manera profunda. Esta actitud es en realidad una forma de sabiduría. La sabiduría no es más que el claro entendimiento del valor de la naturaleza búdica y estar libre de la duda. Si no nos dejamos caer bajo la influencia de la duda, la confianza y la claridad de la sabiduría que realiza la certeza ya está presente en nosotros.
     

    La sabiduría que realiza la certeza nos seguirá guiando en todas nuestras prácticas y en todas nuestras actividades cotidianas, tal como el sol brillando en un cielo despejado. Las dudas son como nubes, que no impiden la verdadera práctica y la realización o logro. Sin una devoción basada en un interés firme, en el desear y la confianza, sin la sabiduría que realiza la certeza, no es posible la iluminación ni las actividades beneficiosas.
     

    La importancia de la devoción fue ilustrada por el Buda Shakyamuni comparándola con nuestras manos con las que podemos reunir todas las cualidades espirituales. Si no tuviéramos manos, ¿qué podríamos hacer? Tal vez podríamos agarrar algunas cosas con nuestros pies, o quizás utilizaríamos la boca, pero eso sería todo. No podemos hacer cosas demasiado complejas. De manera similar, si practicamos el Dharma sin devoción, es como si estuviéramos seriamente discapacitados y no lograremos realizar mucho.
     

    Buda también comparó la devoción con nuestros pies, que son necesarios para transportarnos a través del camino a la Budeidad. Sin pies ¿cómo podríamos movernos? No llegaríamos muy lejos. De manera similar, sin devoción no podemos desarrollar nuestra realización interior ni beneficiar a otros.
     

    Buda también utilizó otras características corporales tales como nuestros ojos o la respiración para enfatizar la vital importancia de la devoción. Él la comparó con un canal de irrigación que lleva el agua a un campo seco. La devoción es el medio para dirigir las bendiciones y realizaciones al campo de la práctica. Sin este canal, no podemos recibir las enseñanzas ni observar los preceptos.
     

    No se trata de que la devoción sea importante simplemente porque el Buda así lo dijo. Utilizando nuestro propio conocimiento y experiencia, podemos entender que si no tenemos la energía de la devoción, no vamos a aprender nada. Por ejemplo, si no tenemos interés, no vamos a practicar. Si no reconocemos el valor y la importancia del Dharma, si no tenemos ningún deseo por tratar de comprender las cosas, no vamos a ser capaces de trabajar a niveles más profundos. La devoción es lo nos conecta con la naturaleza primordial. En el paso del estado de confusión al estado libre de confusión, la devoción es nuestro medio de transporte.
     

    Guru Padmasambhava explicó el poder de la devoción señalando que si nuestra devoción está caracterizada por la confianza, entonces la realización surgirá espontánea e instantáneamente en nosotros. La iluminación y las bendiciones del linaje del Buda se manifestarán espontáneamente a partir de este nivel de confianza en el Dharma. Él también dijo que si estamos libres de la duda, entonces habremos logrado la realización. Estas enseñanzas nos indican el poder de la sabiduría que realiza la certeza para trascender la duda.
     

    Esto no es simplemente algo que dijo Guru Padmasambhava o Buda Shakyamuni. Las vidas y biografías de todos los maestros antiguos, tales como Milarepa, Manjushrimitra y otros grandes maestros siempre relataban las primeras ocasiones en que entraron en contacto con sus gurús o cuando por primera vez recibieron enseñanzas. Si observamos bien, veremos que muchos de ellos tuvieron muchos problemas y pasaron por muchos obstáculos antes de llegar al punto donde realmente recibían enseñanzas. Mirado desde afuera, muchas veces da la sensación que el maestro estaba castigando al estudiante. Marpa parecía ser muy cruel y desalentador con Milarepa. Manjushrimitra parecía que estaba castigando a Sri Singha
         

    Pero en verdad, ellos estaban inspirando a sus estudiantes, fortaleciendo su seguridad y confianza. Debido a que estos estudiantes tenían una firme devoción, ellos eran constantes y perseverantes en su compromiso. Ellos hacían cualquier cosa que sus maestros les indicaba que hicieran y jamás aflojó ni disminuyó su devoción. Ellos mantenían la fe y eran inquebrantables en su travesía, rápidamente logrando la iluminación en el curso de sus vidas. Estos son claros ejemplos de la importancia de una firme devoción como pre-requisito o condición en orden a absorber e integrar las enseñanzas y prácticas esenciales.
     

    Hubo un maestro Budista que fue muy famoso, conocido como Asanga. Como estudiante y practicante, él había estado haciendo su práctica con Maitreya, el Buda del futuro, por cerca de doce años. Sin tener signos de logro alguno, decidió abandonar su retiro. Llegando a una villa, se encontró con una perra que tenía la parte inferior de su cuerpo en muy mal estado, pudriéndose y llena de gusanos. Cuando Asanga se le acercó, la perra comenzó a ladrar y a gruñir con rabia. Asanga pudo ver que ella estaba sufriendo un terrible dolor y en un gesto de gran compasión se vio impulsado a salvarla. Al tratar de comunicarle lo que él sintió en su corazón, la perra se transformó instantáneamente en Maitreya.
     

    Tan pronto como Asanga vio a Maitreya en frente de él, saltó para levantarse y le dijo: “He estado practicando en ti por doce años, y no recibí ni una sola señal auspiciosa. ¡Tú eres el carente de compasión! Asanga se hizo muy conocido aún estando vivo, pero en este momento todavía mantenía expectativas y estaba comportándose en algún sentido, de manera intelectual. Probablemente esa fue la razón por la cual no había obtenido ninguna señal auspiciosa como resultado de su práctica en Maitreya, aún cuando la estuvo realizando por doce años.
     

    Maitreya le respondió diciendo: “Sin devoción, no importa cuan cerca estés del Buda, no verás al Buda”. Agregó que incluso si una semilla quemada fuese plantada en un buen suelo con abono, suficiente lluvia y abundante luz solar, jamás produciría ningún brote o grano. Este es un pasaje muy famoso. Maitreya continuó: “Sólo has podido verme ahora porque sentiste amor y compasión incondicionales por esa perra. A través del amor y la compasión incondicionales, todas las obscuraciones son removidas. Esta es la razón por la que ahora puedes verme en esta forma Búdica. La verdad es que he estado contigo desde el primer día en que llegaste a la cueva. Jamás te dejé o abandoné ni por un instante. ¡Estuve justo al lado tuyo, todo el tiempo! Jamás estuve separado de ti, pero no pudiste verme debido a tu duda”.
     

    También hay historias de los grandes maestros tibetanos Kadampa, que vivieron entre los siglos XII y XIV. Muchos de aquellos grandes y virtuosos maestros, eran conocidos por ser muy humildes y vivir de una manera muy sencilla, simplemente practicando en una cueva o en condiciones rústicas y precarias. Algunos estudiantes nuevos, se dirigieron a uno de aquellos maestros y le dijeron: “Oh gran maestro, por favor concédenos tus bendiciones”. ¿Y cuál fue su respuesta? “Oh mis estudiantes” dijo él, “¡Por favor antes denme su devoción!“. Esa fue su respuesta. Si tenemos devoción por el maestro, las bendiciones surgirán espontáneamente.
        

    La devoción no es una forma tonta o ingenua de creer ni es estupidez; la devoción significa estar unidos con nuestros principios más elevados con el propósito de realizar la verdadera naturaleza. Por supuesto, podemos seguir recibiendo enseñanzas y seguir estudiando, pero en algún momento tenemos que practicar. Para comenzar la práctica debemos tener devoción. Ésa es nuestra conexión con nuestra verdadera naturaleza. Con el tiempo, uno mismo y la práctica no serán cosas separadas. Nosotros nos volvemos la práctica y la práctica se vuelve nosotros. Pero esto sólo puede lograrse a través de la devoción incesante y de la sabiduría que realiza la certeza.

     
    Resumiendo: La devoción es nuestra cabeza; el esfuerzo alegre es la fuerza de nuestros músculos; mientras que la meditación, las prácticas de la bodhicitta, la visualización de diferentes Budas y la recitación de mantras, corresponden a nuestro corazón. Finaliza todas tus prácticas y meditaciones con la dedicación del mérito y con plegarias de aspiración. Éstas son como la fase de perfección o conclusión, que se asemeja a nuestros pies, llevándonos a través del camino.

    Traducido del Inglés por Yeshe Jungne (Fernando Williams) para beneficio de todos.   [1] Texto original en inglés en el sitio: http://www.turtlehill.org/khen/devo.html . El Venerable Lama Khenchen Palden Sherab, nació en el seno de una familia semi-nómada, el octavo día del cuarto mes del calendario lunar Tibetano, en el año 1941. Durante la mañana en la que él nació, nevó suavemente con copos de nieve en la forma de pétalos de loto. Entre sus ancestros se encuentran muchos grandes eruditos, practicantes y tertones. Comenzó sus estudios en el monasterio a los siete años, e inició su práctica de ngondro. Completó sus estudios justo antes de la invasión China a Tibet, por lo que en 1960 él y su familia se vieron forzados al exilio. Fueron capturados y lograron escapar tres veces, pero sus hermanas murieron durante uno de esos escapes, y su madre murió poco después de haber llegado a India. Él y su padre vivían en campos de refugiados hasta que se le nombró como profesor en la Sanskrit University en Varanasi. Además fue miembro fundador del Institute for Tibetan Higher Studies donde se desempeñó como jefe del departamento de estudios Nyingma.

  • SABBASAVA-SUTTA – La Destruccion de los Obstáculos

    SABBASAVA-SUTTA – La Destruccion de los Obstáculos

    SABBASAVA-SUTTA

    Esto he oído.

    El Sublime moraba cierta vez en el monasterio de Anathapindika, en el parque Jeta, en Savatthi; y allí el Sublime se dirigió a los monjes, diciendo:

    – Os enseñaré, oh monjes, cómo vencer todos los obstáculos. Escuchad, prestad digna atención y hablaré.

    – Así sea, Señor -respondieron los monjes en asentimiento al Sublime; y el Sublime habló como sigue:

    – La destrucción de los obstáculos, oh monjes, os lo digo, es para que aquel que sabe y ve, pero no para aquel que no sabe ni ve. Y, ¿qué debe saber, qué debe ver, oh monjes, aquel que destruye los obstáculos? El pensamiento sabio y el pensamiento sin sabiduría.

    Aquel que piensa sin sabiduría, oh monjes, surgen los obstáculos que aun no han surgido y aumentan los obstáculos ya presentes. En aquel que piensa sabiamente, oh monjes, no surgen los obstáculos que aun no han surgido y disminuyen los obstáculos ya presentes.

    Hay, oh monjes, obstáculos que deben ser vencidos por el discernimiento; hay obstáculos que deben ser vencidos por la sujeción; hay obstáculos que deben ser vencidos por el uso (justo); hay obstáculos que deben ser vencidos por el aguante; hay obstáculos que deben ser vencidos por evitándolos; hay obstáculos que deben ser vencidos por desechándolos; hay obstáculos que deben ser vencidos por mediante el desarrollo (espiritual).

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por el discernimiento?

    Aquí, oh monjes, el hombre común y no instruido, que no ve a los seres nobles, que no ha oído ni practicado la Noble Doctrina, que no ve a los sabios, que no ha oído ni practicado la doctrina de los sabios, ese hombre no conoce las cosas en las que hay que pensar, ni tampoco en las que no hay que pensar. Entonces, desconociendo las cosas en las que hay que pensar, así como en las que no hay que pensar, él piensa en las que no hay que pensar y no piensa en las que hay que pensar.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, las cosas en las que no hay que pensar, pero en las cuales él piensa?

    Si al pensar en ciertas cosas, oh monjes, surge el obstáculo del deseo sensual que aun no ha surgido; aumenta el obstáculo del deseo sensual ya presente; surge el obstáculo de la ignorancia que aun no ha surgido; aumenta el obstáculo de la ignorancia ya presente; surge el obstáculo del deseo de existencia que aun no ha surgido; aumenta el obstáculo del deseo de existencia ya presente. Estas son las cosas en las que no hay que pensar, pero él piensa en ellas.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, las cosas en las que hay que pensar, pero en las cuales él no piensa?

    Si al pensar en ciertas cosas, oh monjes, no surge el obstáculo del deseo sensual que aun no ha surgido; disminuye el obstáculo del deseo sensual ya presente; no surge el obstáculo del deseo de existencia que aun no ha surgido; disminuye el obstáculo del deseo de existencia ya presente; no surge el obstáculo de la ignorancia que aun no ha surgido; disminuye el obstáculo de la ignorancia ya presente. Estas son las cosas en las que hay que pensar, pero él no piensa en ellas.

    Así, pensando en las cosas que no hay que pensar y no pensando en las que hay que pensar, así surgen en él los obstáculos que aun no han surgido y aumentan los obstáculos ya presentes.

    De este modo, carente de sabiduría, él piensa: “¿Existí en el pasado?” “¿No existí en el pasado?” “¿Qué fui en el pasado?” “¿Cómo fui en el pasado?” “¿Habiendo existido (anteriormente), qué fui en el pasado?” “¿Existiré en el futuro?” “¿No existiré en el futuro?” “¿Qué seré en el futuro?” “¿Cómo seré en el futuro?” “¿Existiendo en ese (futuro), qué seré en un futuro (más lejano)?” También el presente, ahora, lo torna perplejo acerca de sí mismo, pues se pregunta: “¿Existo?” “¿No existo?” “¿Qué soy?” “¿Cómo soy?” “¿De donde viene, adonde irá este ser?”

    Así, pensando sin sabiduría, una de las seis opiniones falsas surgirá en él: “Tengo un alma”; esta opinión falsa nace en él como verídica y con firmeza. “No tengo alma”; esta opinión falsa nace en él como verídica y con firmeza. “Por medio del alma conozco el alma”; esta opinión falsa nace en él como verídica y con firmeza. “Por medio del alma conozco la no-alma”; esta opinión falsa nace en él como verídica y con firmeza. O aun esta otra opinión falsa surge en él: “Esta alma mía que se expresa y siente, recibe acá o acullá el resultado de las acciones buenas y malas; esta alma mía que es permanente, fija, eterna e inmutable, así permanece eternamente”.

    Esto, oh monjes, es denominado especulaciones, agitación de especulaciones y lazos de especulaciones. Ligado por estos lazos de opiniones, os lo digo, oh monjes, el hombre común y no instruido no está liberado del nacimiento, la vejez, la muerte, las aflicciones, las lamentaciones, las dolencias, las penas mentales, las agonías; no está liberado del sufrimiento.

    (Pero) el sabio, oh monjes, el noble discípulo que se aproxima a los seres nobles, ha sido instruido y se ejercita en la práctica de la Noble Doctrina, que va a los sabios, ha sido instruido y practica la doctrina de los sabios, ese conoce las cosas en las que hay que pensar, así como en las que no hay que pensar. Entonces, conociendo las cosas en las que hay que pensar y asimismo en las que no hay que pensar, él piensa en aquellas y no en estas.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, las cosas en las que no hay que pensar y en las cuales él no piensa?            Si al pensar en ciertas cosas, oh monjes, surge el obstáculo del deseo sensual que aun no ha surgido; aumenta el obstáculo del deseo sensual ya presente; surge el obstáculo del deseo de existencia que aun no ha surgido; aumenta el obstáculo del deseo de existencia ya presente; surge el obstáculo de la ignorancia que aun no ha surgido; aumenta el obstáculo de la ignorancia ya presente. Estas son las cosas en las que no hay que pensar, y él no piensa en ellas.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, las cosas en las que hay que pensar y en las cuales él piensa?            Si al pensar en ciertas cosas, oh monjes, no surge el obstáculo del deseo sensual que aun no ha surgido; disminuye el obstáculo del deseo sensual ya presente; no surge el obstáculo del deseo de existencia que aun no ha surgido; disminuye el obstáculo del deseo de existencia ya presente; no surge el obstáculo de la ignorancia que aun no ha surgido; disminuye el obstáculo de la ignorancia ya presente. Estas son las cosas en las que hay que pensar, y él piensa en ellas.

    Así, por no pensar en las cosas que no hay que pensar y pensando en las que hay que pensar, así, no surgen en él los obstáculos que aun no han surgido y disminuyen los obstáculos ya presentes.

    De este modo, él piensa sabiamente: “Esto es el sufrimiento”. Piensa sabiamente: “Esta es la causa del sufrimiento”. Piensa sabiamente: “Esta es la cesación del sufrimiento”. Piensa sabiamente: “Este es el Sendero que conduce a la cesación del sufrimiento”.

    Pensando así, él se desliga de tres lazos: la ilusión del yo, la duda y la creencia en la eficiencia de los ritos y ceremonias.

    Estos son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por el discernimiento.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por la sujeción?

    Aquí, oh monjes, considerando las cosas sabiamente, el monje permanece dominando la facultad de la visión. Entonces, oh monjes, aquel que permanece sin dominar la facultad de la visión, surgen en él obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que permanece dominando la facultad de la visión, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Considerando las cosas sabiamente, permanece dominando la facultad de la audición. Entonces, oh monjes, aquel que permanece sin dominar la facultad de la audición, surgen en él obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que permanece dominando la facultad de la audición, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Considerando las cosas sabiamente, permanece dominando la facultad del olfato. Entonces, oh monjes, aquel que permanece sin dominar la facultad del olfato, surgen en él obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que permanece dominando la facultad del olfato, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Considerando las cosas sabiamente, permanece dominando la facultad del gusto. Entonces, oh monjes, aquel que permanece sin dominar la facultad del gusto, surgen en él obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que permanece dominando la facultad del gusto, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Considerando las cosas sabiamente, permanece dominando la facultad del tacto. Entonces, oh monjes, aquel que permanece sin dominar la facultad del tacto, surgen en él obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que permanece dominando la facultad del tacto, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Considerando las cosas sabiamente, permanece dominando la facultad de pensar (la mente). Entonces, oh monjes, aquel que permanece sin dominar la facultad de pensar, surgen en él obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que permanece dominando la facultad de pensar, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Por lo tanto, oh monjes, en aquel que permanece sin dominar (los órganos de los sentidos), surgen obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que permanece dominando (los órganos de los sentidos), no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Estos son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por la sujeción.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por el uso (justo)?

    Aquí, oh monjes, considerándolas sabiamente, el monje sólo utiliza sus vestiduras para protegerse del frío, del calor, de los tábanos, de los mosquitos, del viento, del sol, de las serpientes; sólo con la finalidad de cubrir su desnudez.

    Considerando sabiamente sus alimentos, no los toma con miras al placer, la exageración del vigor, para la estética o la belleza, sino únicamente para mantener la existencia del cuerpo, para suprimir el sufrimiento, para sustentar una vida noble, pensando: “Así pondré fin al sufrimiento pasado, no produciré nuevos sentimientos y, de este modo, mi existencia será recta y feliz”.

    Considerando sabiamente su morada, sólo la utiliza para protegerse del frío, del calor, del contacto de los tábanos, de los mosquitos, del viento, del sol, de las serpientes; únicamente para evitar los peligros de las estaciones, así como para procurarse un lugar propicio donde meditar.

    Considerando sabiamente todo lo que sea un remedio contra las enfermedades, sólo lo utiliza para hacer cesar las sensaciones de los malestares presentes y con el fin de conservar la salud.

    Por lo tanto, oh monjes, en aquel que no practica el uso (justo), surgen obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que practica el uso (justo), no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Estos son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por el uso (justo).

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por el aguante?

    Aquí, oh monjes, considerándolos sabiamente, el monje aguanta (pacientemente) el frío, el calor, el hambre la sed, el contacto de los tábanos, de los mosquitos, del viento, del sol, de las serpientes, así como los discursos maledicientes y malévolos; aguanta con paciencia las sensaciones corporales que sobrevienen: dolorosas, punzantes, penosas, amargas, desagradables, molestas y mortales.

    Por lo tanto, oh monjes, en aquel que carece de aguante, surgen obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que tiene aguante, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Estos son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por el aguante.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos evitándolos?

    Aquí, oh monjes, considerándolos sabiamente, el monje evita el elefante, el caballo, el toro y el perro furiosos, así como las serpientes, las raíces de los árboles, las malezas espinosas, los pantanos, los precipicios, los fangales, las cloacas, evita sentarse en asientos incorrectos, visitar malos lugares, convertirse en amigo de personas indignas de amistad y todo lo que los sabios prudentes pueden censurar. Considerando con sabiduría tales asientos incorrectos, tales malos lugares y tales malos amigos, él los evita sabiamente.

    Por lo tanto, oh monjes, en aquel que no los evita, surgen obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que los evita, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Estos son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos evitándolos.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos desechándolos?

    Aquí, oh monjes, considerando sabiamente si un pensamiento sensual surge en él, el monje no lo tolera, lo desecha, lo rechaza, le pone fin, no le hace nacer; si surge en él un pensamiento de malevolencia, no lo tolera, lo desecha, lo rechaza, le pone fin, no le hace nacer; si surge en él un pensamiento de odio, no lo tolera, lo desecha, lo rechaza, le pone fin, no le hace nacer. Todas las cosas malas que surgen en él, el monje no las tolera, las desecha, las rechaza, les pone fin, no las hace nacer.

    Por lo tanto, oh monjes, en aquel que no los desecha, surgen obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel que los desecha, no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Estos son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos desechándolos.

    Y, ¿cuáles son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por el desarrollo (espiritual)?

    Aquí, oh monjes, considerando sabiamente, el monje desarrolla el factor de la Iluminación denominado atención, el cual está acompañado del desapego, de la ausencia del deseo, de la cesación y que conduce al renunciamiento.

    Considerando sabiamente, desarrolla el factor de la Iluminación denominado investigación de la Ley, el cual está acompañado del desapego, de la ausencia del deseo, de la cesación y que conduce al renunciamiento.

    Considerando sabiamente, desarrolla el factor de la Iluminación denominado energía, el cual está acompañado del desapego, de la ausencia del deseo, de la cesación y que conduce al renunciamiento.

    Considerando sabiamente, desarrolla el factor de la Iluminación denominado alegría, el cual está acompañado del desapego, de la ausencia del deseo, de la cesación y que conduce al renunciamiento.

    Considerando sabiamente, desarrolla el factor de la Iluminación denominado relajación, el cual está acompañado del desapego, de la ausencia del deseo, de la cesación y que conduce al renunciamiento.

    Considerando sabiamente, desarrolla el factor de la Iluminación denominado concentración, el cual está acompañado del desapego, de la ausencia del deseo, de la cesación y que conduce al renunciamiento.

    Considerando sabiamente, desarrolla el factor de la Iluminación denominado ecuanimidad, el cual está acompañado del desapego, de la ausencia del deseo, de la cesación y que conduce al renunciamiento.

    Por lo tanto, oh monjes, en aquel que no practica el desarrollo (espiritual), surgen obstáculos opresivos y quemantes, pero en aquel practica el desarrollo (espiritual), no surgen estos obstáculos opresivos y quemantes.

    Estos son, oh monjes, los obstáculos que deben ser vencidos por el desarrollo (espiritual).

    Y, oh monjes, si los obstáculos que deben ser vencidos por el discernimiento, son vencidos por el discernimiento; si los obstáculos que deben ser vencidos por la sujeción, son vencidos por la sujeción; si los obstáculos que deben ser vencidos por el uso (justo), son vencidos por el uso (justo); si los obstáculos que deben ser vencidos aguante, son vencidos por el aguante; si los obstáculos que deben ser vencidos evitándolos, son vencidos evitándolos; si los obstáculos que deben ser vencidos desechándolos, son vencidos desechándolos; si los obstáculos que deben ser vencidos por el desarrollo (espiritual), son vencidos por el desarrollo (espiritual); entonces, oh monjes, se trata del monje que permanece liberado de todos los obstáculos, que ha destruido la avidez, se ha desligado de los lazos y, quien mediante la recta comprensión de las evaluaciones falsas, ha puesto fin al sufrimiento.

    Así habló el Sublime y, felices, los monjes se regocijaron con las palabras del Sublime.

    (Majjhima-nikaya, N.° 2.)